Mirarnos en un espejo

ElAvance | 31 julio 2026

España ofrece hoy una lección que todos los países con frontera con otros no deberían ignorar. Lo que comenzó hace años como un desafío migratorio terminó convirtiéndose en un debate nacional sobre seguridad, integración, servicios públicos y estabilidad social. Los problemas migratorios rara vez aparecen de un día para otro; se acumulan lentamente cuando las instituciones dejan de anticiparse a ellos. Como país debemos de aprender de esa experiencia y construir una política migratoria firme, ordenada y basada en el interés nacional, sin esperar a que las tensiones escalen hasta convertirse en una crisis.

La República Dominicana tiene el derecho y la obligación de proteger sus fronteras, hacer cumplir sus leyes migratorias y garantizar que quienes permanezcan en el territorio lo hagan dentro del marco legal. Pero esa responsabilidad no puede confundirse con convertir la migración en una herramienta de confrontación política o en un discurso que divida a la sociedad. Las políticas de Estado deben estar por encima de las coyunturas partidarias. La seguridad fronteriza, el control migratorio, la protección de los servicios públicos y el respeto a la dignidad humana pueden y deben coexistir. Ese equilibrio es el que distingue a las democracias sólidas de las que reaccionan únicamente cuando los problemas ya son inmanejables.

La mayor fortaleza de la República Dominicana sigue siendo su estabilidad. Esa confianza ha permitido atraer inversiones, generar empleos y consolidar un crecimiento económico que hoy distingue al país en la región. Preservarla exige tomar decisiones responsables, oportunas y alejadas de los extremos. Aprender de lo que ocurre en otras naciones no significa copiar sus problemas, sino evitar repetir sus errores. Gobernar también consiste en prever el futuro. Y pocas decisiones serán tan importantes para el futuro del país como construir una política migratoria seria, coherente y capaz de proteger tanto nuestra soberanía como la estabilidad que tanto esfuerzo nos ha costado alcanzar.