¿Es difícil ser dominicano?

ElAvance | 20 julio 2026

Hace poco escuché a alguien decir que "ser dominicano es difícil". No hablaba de la economía ni de las oportunidades, sino de nosotros mismos. Decía que el dominicano, reconocido por su hospitalidad, solidaridad y capacidad de ayudar al prójimo, parece estar alejándose de esos valores para dar paso a una cultura de la queja, la desconfianza y el enfrentamiento. Hoy criticamos con facilidad, pero cada vez nos cuesta más reconocer la responsabilidad que tenemos en los problemas que denunciamos.

Nos quejamos del tránsito, pero cruzamos la luz roja; criticamos la falta de energía, pero algunos se la roban; exigimos calles limpias, mientras lanzamos la basura en la primera esquina; cuestionamos toda obra pública asumiendo, sin pruebas, que detrás hubo corrupción. Lo más preocupante es que muchas veces actuamos sabiendo que está mal. Queremos un país ordenado, pero no siempre estamos dispuestos a cumplir las reglas que hacen posible ese orden. Esa contradicción es, quizás, uno de los mayores obstáculos para seguir avanzando como sociedad.

La República Dominicana ha progresado gracias al trabajo, la convivencia y el esfuerzo colectivo de millones de ciudadanos. Conservar esos avances exige algo más que exigirles a las autoridades: requiere ciudadanos coherentes, responsables y comprometidos con el bien común. Tal vez ser dominicano sea difícil, pero lo verdaderamente difícil es ser el tipo de dominicano que el país necesita: uno que no solo ame su bandera, sino que también respete las normas, cuide los espacios públicos y entienda que el cambio comienza por cada uno de nosotros.