Dos mundos paralelos en RD

ElAvance | 29 septiembre 2026

"​Me niego a mirar y callar"

​Durante décadas de experiencia he visto de todo en mi ejercicio profesional. Hoy quiero reflexionar sobre el sistema de servicios de salud que ofrecen los galenos y especialistas dominicanos, tomando en cuenta que, bajo ningún concepto, me referiré a ellos de forma despectiva; más bien, quiero poner en contexto la realidad del alcance y el impacto de estos servicios dependiendo del poder adquisitivo del paciente o usuario.


​Vi hace poco a una niña en mi consultorio. Vino acompañada de su abuela, quien ha asumido el rol de tutora por puro amor y compasión, ya que sus padres, ambos jóvenes, están vivos.


​Durante la evaluación de una hora, utilicé herramientas de observación y el uso de juguetes y objetos para prestar atención a su capacidad motora, su nivel de concentración, su agilidad en el habla y, sobre todo, para observar sus niveles de comprensión en tiempo y espacio.


​Luego de agotar la consulta, acordé con la abuela investigar entre mis colegas para encontrar un centro que contara con servicios de neuropediatría, a fin de referirla y concretar el diagnóstico definitivo que nos permita abordar el caso de manera multidisciplinaria.


​Al investigar, me encontré con una triste realidad. Por un lado, están los médicos con una excelente estrategia de imagen y espacios laborales impecables, cuyas consultas se ubican en centros de salud reservados para una clase muy acomodada, donde pagar entre 5,000 y 7,000 pesos por cita no representa mayor esfuerzo.


​La otra realidad es el servicio público que, debido a su altísima demanda, atraviesa procesos burocráticos que convierten la obtención de una consulta en un calvario de espera.


​Esto no es una crítica a ninguna de las dos realidades; es solo el desahogo de una profesional que se niega a mirar desde las gradas y prefiere ser parte de la lucha para estrechar esa brecha que nos hace vivir en paralelo en una isla tan hermosa y productiva como la República Dominicana.


​Sigo poniendo mis conocimientos y experiencia al servicio de mi país. Al mismo tiempo, pido a Dios que mueva el corazón de aquellos que aspiran a gobernarnos sin intención de servir, sino de aumentar sus arcas a costa del sufrimiento y el deterioro social del pueblo dominicano.

​Ya no quiero vivir en paralelo, ¿y tú?

​Arelis García López
Terapeuta Familiar y Educadora