Una responsabilidad compartida

ElAvance | 20 marzo 2026

El conflicto en Irán recuerda al mundo una verdad incómoda: las economías modernas todavía siguen atadas al comportamiento del petróleo. Cada tensión en el Golfo Pérsico se traduce, casi de inmediato, en incertidumbre en los mercados, y a su vez en un incremento en los precios del crudo. Esta "prima de guerra" es un golpe directo al bolsillo de los ciudadanos, al coste de alimentos, transporte, y en sentido general al equilibrio económico de países importadores como el nuestro.

El gobierno dominicano ha anunciado las acciones que van a tomar, y hay que reconocerles su accionar. Aunque algunos critiquen los subsidios a los combustibles, la realidad es que han sido una herramienta clave para evitar el aumento brusco y descontrolado de los precios internos. Es un esfuerzo fiscal significativo para buscar proteger a la población y evitar un efecto en cadena sobre la inflación. Pero la realidad que vive el mundo ante el conflicto iraní nos obliga como país a tomar medidas, no populares, pero sí necesarias.

Por eso, este es un momento que exige madurez, tanto de la clase política como de la sociedad. No es tiempo de convertir la coyuntura internacional en un campo de batalla partidista ni de buscar ventajas coyunturales. La situación obliga a actuar con responsabilidad, a construir consensos y a entender que algunas decisiones, aunque difíciles, son necesarias para evitar males mayores. Si el ajuste en los precios llega, debe asumirse como parte de una respuesta inevitable ante un escenario global adverso, no como un fracaso interno.

Las crisis internacionales ponen a prueba no solo a los gobiernos, sino también a las sociedades. La República Dominicana tiene hoy la oportunidad de demostrar que puede enfrentar momentos complejos con unidad, sensatez y visión de futuro. Porque cuando el mundo se sacude, la mejor respuesta no es la confrontación, sino la coordinación.