Una intervención urgente

ElAvance | 08 enero 2026

El caso de la joven Brianna Genao no es solo una tragedia individual; es el reflejo de una sociedad que viene acumulando fracturas profundas y que hoy paga un precio demasiado alto. La violencia ejercida contra los más vulnerables, en especial contra niños y niñas, evidencia la pérdida de referentes éticos básicos y la incapacidad colectiva de detectar, prevenir y atender a tiempo conductas que derivan en horrores irreparables. No se trata únicamente de un crimen, sino de una alarma social que exige una intervención urgente.

La falta de valores, sumada al abandono de la salud mental como prioridad pública, sigue cobrando vidas. Familias rotas, entornos marcados por la violencia, el silencio cómplice y la normalización de conductas aberrantes crean el caldo de cultivo perfecto para estos desenlaces. Durante demasiado tiempo se han relegado la educación emocional, la detección temprana de trastornos psicológicos y el acompañamiento social, mientras la indiferencia y el “no es mi problema” se convierten en norma.

Como sociedad, debemos asumir responsabilidades concretas. El Estado tiene que fortalecer de manera decidida los sistemas de protección infantil, invertir en salud mental accesible y permanente, y garantizar que la justicia actúe con firmeza y sin contemplaciones. Pero la tarea no es solo institucional, sino que las familias, las escuelas, las iglesias, los medios y las comunidades deben recuperar su rol formador, vigilante y solidario. Hablar, denunciar, acompañar y educar ya no es opcional. Si no intervenimos ahora, si no reconstruimos valores y cuidado colectivo, estos casos dejarán de conmocionarnos porque se volverán rutina. Y ese sería, quizá, el fracaso más doloroso de todos.