Una dosis de optimismo

ElAvance | 28 febrero 2025

En su discurso de Rendición de Cuentas con motivo del 181 aniversario de la Independencia Nacional, el presidente Luis Abinader envió un mensaje esperanzador y lleno de optimismo a la población en torno al rumbo por el que se encamina la República Dominicana.

En su alocución, el jefe de Estado resaltó los avances que ha experimentado el país durante el último año, en prácticamente todos los sectores de la vida nacional.

En esta ocasión, en lugar de centrarse en hacer promesas, como se había criticado en discursos anteriores, esta vez el mandatario optó por exponer lo que se logró en el período febrero 2024 y febrero 2025.

Sin embargo, a pesar de que el presidente resaltó los éxitos de su gestión en dicho ciclo, es importante reconocer que esto no significa que vivamos en una sociedad utópica, donde todos los problemas estén resueltos.

La República Dominicana, como cualquier otra nación, enfrenta desafíos que requieren creativiad, esfuerzo y mucho trabajo para superarlos.

Sin embargo, el papel de un jefe de Estado es, precisamente, detallar los aspectos positivos y ofrecer un mensaje de esperanza a su nación.

En paralelo, la oposición juega un rol fundamental en el sistema democrático, que consiste en criticar, contradecir y, sobre todo, aportar datos reales y verificables que cuestionen los logros presentados por el gobierno. Esta es la dinámica propia de una democracia sana, donde se deben confrontar diferentes perspectivas y puntos de vista para garantizar el equilibrio y la transparencia.

A pesar de los retos, tropiezos y obstáculos que enfrenta el país, esta dinámica demuestra que la República Dominicana sigue consolidando su democracia. Estamos en un proceso de transformación que, aunque lleno de desafíos, tiene como objetivos claros el fortalecimiento institucional, el crecimiento económico y la mejora social.

Estas son metas que deben ser compartidos por todos los dominicanos, sin distinción de color político o ideología, porque el bienestar de la nación es una causa común.

Es importante tener claro además, que nadie es tan bueno como dicen sus amigos, ni tan malo como dicen sus enemigos.