Un caso que no debe repetirse

ElAvance | 26 mayo 2026

El caso de Wander Franco no debe analizarse únicamente desde el morbo mediático o desde la pasión deportiva. Lo ocurrido revela una realidad profundamente preocupante sobre el deterioro moral y social que existe en algunos espacios de nuestra sociedad. Aquí no hubo una sola víctima de un mal aislado; hubo una cadena de decisiones irresponsables, ilegales y destructivas que terminaron arruinando vidas y carreras.

Por un lado, el caso expone la conducta inaceptable de un joven pelotero que, pese a su fama, dinero y posición privilegiada, sostuvo una relación con una menor de edad sabiendo perfectamente que lo era. No hay éxito deportivo ni contrato millonario que pueda justificar la falta de criterio, educación y entendimiento moral frente a una situación tan delicada. Pero igual de alarmante resulta el otro lado del caso: una supuesta madre que, según determinó el tribunal, utilizaba a su propia hija como herramienta para obtener beneficios económicos, extorsionar y sacar provecho de terceros. Esa realidad quizás sea una de las partes más crudas y dolorosas de todo este proceso.

Más allá de las críticas o debates sobre el fallo judicial, este caso debe servir como ejemplo de las consecuencias que generan las acciones fuera de la ley. El dinero, la fama o la necesidad económica jamás pueden colocarse por encima de la protección de un menor. La sociedad dominicana necesita entender que detrás de casos como este existe una profunda crisis de valores, educación y responsabilidad familiar.