Un 2025 para recordar

ElAvance | 31 diciembre 2025

Dicen que los tiempos cómodos adormecen y que son los momentos difíciles los que despiertan lo mejor, y lo peor, de las personas y de las naciones. El 2025 fue un año complejo, marcado por contrastes evidentes. Hubo luces que confirmaron que seguimos avanzando, que como país somos capaces de corregir, innovar y mejorar cuando existe voluntad. Pero también hubo sombras profundas, hechos que duelen, que dejan huellas y que nos acompañarán por mucho tiempo. Ignorarlas sería irresponsable; aprender de ellas es una obligación colectiva.

Como sociedad, parece que nos extraviamos entre la cháchara política constante, ruidosa y muchas veces estéril, que ha contaminado todos los espacios del debate público y del que pudo haberse aprovechado para construir. Esa dinámica ha desplazado valores que históricamente nos definieron como pueblo; me refiero a la alegría, la solidaridad, la cercanía humana. Hemos permitido que el pesimismo sustituya la esperanza y que el “yo” se imponga sobre el “nosotros”, debilitando los lazos que sostienen a cualquier comunidad cuando llegan las pruebas verdaderas.

Sin embargo, la esencia del dominicano sigue intacta, aunque a veces parezca opacada. Somos un pueblo bueno, humilde y resiliente; creativo para encontrar soluciones donde otros solo ven obstáculos; trabajador incansable y, sobre todo, profundamente amigo. Los momentos difíciles no deben dividirnos más, sino recordarnos quiénes somos y de dónde venimos. Si el 2025 nos dejó lecciones duras, que el futuro nos encuentre más unidos, menos ruidosos y más conscientes de que solo juntos podemos transformar las sombras en aprendizajes y las dificultades en un nuevo punto de partida.