Replantear nuestra diplomacia

ElAvance | 06 marzo 2025

Para la República Dominicana, Estados Unidos ha sido un aliado clave, tanto en términos económicos como en la lucha contra el crimen organizado. De igual forma, una parte fundamental de nuestra estrategia diplomática se basa en mantener y fortalecer estas relaciones. Sin embargo, el presidente Trump, en su discurso ante el Congreso estadounidense el pasado 4 de marzo, dejó clara su visión de deportaciones masivas, aranceles estrictos y un ‘América primero’. Esto representa una advertencia, y sus acciones recientes demuestran que no está bluffeando. Esta nueva realidad obliga al gobierno dominicano a replantear su estrategia diplomática.

Desde Estados Unidos llegan más de 10 mil millones de dólares anuales en remesas, y si las deportaciones afectan a nuestra diáspora, este ingreso podría resentirse. Además, la posible renegociación del DR-CAFTA, alineada con la visión de la administración Trump, nos fuerza a reconsiderar cómo proteger nuestras exportaciones. Un ejemplo evidente de los costos de decisiones poco planificadas es el retroceso en el impuesto a las plataformas digitales extranjeras; la retórica ‘trumpiana’ podría golpearnos, al igual que afecta a países europeos.

Sin embargo, no todo es fatalidad. Trump ha dejado claro lo que busca: sacar empresas estadounidenses de China, y nuestras zonas francas podrían ser una solución. La República Dominicana ha demostrado esfuerzos significativos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, dos puntos esenciales en los objetivos de Trump que debemos aprovechar. Somos el país más estable económica, política y socialmente de la región, y esta ventaja nos posiciona para convertirnos en un aliado estratégico clave. La República Dominicana no puede limitarse a ser un espectador mientras el mundo se reconfigura. Nuestra estrategia diplomática debe situarnos como un socio fuerte, pero no sumiso. Debemos seguir atrayendo inversión extranjera y negocios que impulsen nuestro desarrollo. Trump ha mostrado que solo respeta a quienes juegan con firmeza, y nuestra diplomacia debe actuar en consecuencia.