Medidas justas en tiempos difíciles

ElAvance | 12 junio 2026

En momentos de incertidumbre económica, la salida más fácil para cualquier gobierno suele ser trasladar el peso de los ajustes directamente a los ciudadanos. Sin embargo, las medidas anticrisis presentadas recientemente por el Gobierno dominicano muestran que es posible construir alternativas más equilibradas. Lejos de tocar el ITBIS, aumentar impuestos generalizados o afectar directamente el bolsillo de la clase media y los sectores más vulnerables, la propuesta busca recaudar cerca de RD$50 mil millones mediante una combinación de eficiencia tributaria, ajustes focalizados y eliminación de distorsiones.

El valor de este paquete de medidas radica precisamente en su capacidad de proteger a quienes más lo necesitan mientras genera espacio fiscal para enfrentar un contexto internacional adverso. La eliminación del anticipo para las microempresas beneficiará a miles de pequeños emprendedores que representan el motor silencioso de la economía nacional. Las pequeñas empresas pasarán de pagar anticipos mensuales a hacerlo en solo tres cuotas al año, mejorando su flujo de caja. El sector agropecuario quedará exento del anticipo y del impuesto a los activos, fortaleciendo a quienes garantizan la seguridad alimentaria del país. Asimismo, el aumento del mínimo exento del Impuesto Sobre la Renta y la ampliación de las deducciones por gastos educativos representan alivios concretos para la clase media dominicana.

Por supuesto, ninguna medida económica está exenta de debate. Pero sería injusto ignorar el esfuerzo realizado para diseñar una propuesta que procure mantener la estabilidad fiscal sin recurrir a incrementos impositivos que castiguen a la mayoría de los ciudadanos. En un escenario internacional complejo, la verdadera responsabilidad consiste en tomar decisiones difíciles, pero también inteligentes. Lograr una recaudación significativa sin afectar directamente el consumo de los dominicanos demuestra que existen caminos distintos a las reformas tradicionales. Al final, gobernar también implica encontrar soluciones que equilibren las necesidades del Estado con la protección del bienestar de la población. Y ese equilibrio merece ser reconocido.