Lucha contra el comercio ilícito de combustible, combatiendo un delito normalizado.

ElAvance | 14 mayo 2026

Patricia Dipre.
Comunicadora.

Durante mucho tiempo, en República Dominicana hemos convivido con distintas formas de ilegalidad que, ante la inacción y falta de régimen de consecuencias de quienes estaban llamados a fiscalizar y definir sanciones, pues han adquirido la cualidad de ser normalizadas, en una sociedad con resistencia al cambio. 

Sin embargo, hablar de ilícitos en sectores particularmente sensibles como el de los hidrocarburos, obliga a poner en perspectiva todo lo que afecta de manera conjunta, el problema deja de ser únicamente económico para convertirse en un tema de seguridad,institucionalidad y protección ciudadana.

Hay decisiones del Estado que no solo deben ejecutarse, sino también encontrar el respaldo público que garanticen su sostenibilidad en el tiempo, y las recientes acciones contra la venta ilegal de combustibles son una de ellas.

Por eso resulta de gran importancia la firme decisión de combate que han asumido las autoridades del Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), a través del Cuerpo Especializado de Control de Combustible y Comercio de Mercancías ( CECCOM) , enviando una señal clara, no hay espacio para el desorden en un país que goza de pleno Estado de derecho y que avanza a paso acelerado hacia la ambiciosa meta de liderar el mercado logístico y de inversión en la región.

El cierre de estaciones y puntos de venta que operaban al margen de la ley no debe verse como persecución . Es, sencillamente, el cumplimiento de una responsabilidad que por años fue eludida, y que reclamaba mayor firmeza.

Detrás del combustible ilegal, no solo hay evasión, conjuga competencia desleal, almacenamiento clandestino, riesgos para la salud pública, y estructuras que se aprovechan de debilidades del sistema para operar impunemente.

Las estadísticas oficiales demuestran que, la venta irregular de combustibles figura entre los ilícitos más detectados dentro del sector. Eso confirma que no se trata de casos aislados ni de simples “irregularidades administrativas”. Es un problema real que afecta al mercado formal, golpea la recaudación y pone en peligro la vida.

Solo en un periodo seis días el MICM comunicó que cerraron o desmantelaron cinco estaciones de venta de combustible por irregularidades en la venta de gasolina premium que no cumplía con la calidad mínima requerida, en Montecristi y el Distrito Municipal de Sabaneta , en la provincia San Juan. 

La peligrosa cultura de tolerancia que se construye alrededor de estas prácticas ilegales, se distancia de la ambición de desarrollo país que cada vez tiene mayores oportunidades de alcanzarse en esta privilegiada media isla. 

En ocasiones se romantiza la informalidad sin medir sus consecuencias. Y no, vender combustible sin controles, almacenar derivados de petróleo ilegalmente o traficar carburantes no es “buscarse la vida”. Es una actividad que puede terminar en tragedia y que debilita la autoridad del Estado.

Por eso estas acciones merecen respaldo.

Porque un país no puede aspirar a fortalecer su economía, atraer inversión y consolidar instituciones mientras permite que sectores estratégicos operen bajo esquemas de ilegalidad tolerada.

Claro está , el desafío apenas comienza. Combatir estas redes requiere continuidad, fiscalización permanente y voluntad política para no ceder ante presiones ni intereses.

Pero al menos hoy se está enviando un mensaje correcto: en República Dominicana no puede haber espacio para negocios clandestinos que jueguen con la seguridad de la gente y hagan sombra a quienes  sí cumplen la ley, y creen en el desarrollo país.

Y ese mensaje, aunque a algunos les incomode, llevaba tiempo esperando ser enviado.