Ligia Bonetti destaca RD tiene una “oportunidad histórica” para impulsar su industria y atraer inversión global

Julissa Reyes | 22 abril 2026

La presidenta ejecutiva del Grupo SID, Ligia Bonetti, afirmó que la República Dominicana enfrenta una oportunidad decisiva para transformar su modelo económico hacia una base industrial más sólida y estratégica, marcado por un contexto internacional que incluye cambios en las cadenas de suministro, debido a las nuevas tensiones comerciales.

Durante un discurso frente a líderes empresariales, destacó que, aunque el país ha sido una de las economías de mayor crecimiento en América Latina, liderando la expansión del Producto Interno Bruto y consolidándose como uno de los principales destinos turísticos del Caribe, gran parte de ese crecimiento ha sido impulsado por factores como la geografía, las circunstancias globales y apuestas sectoriales específicas, más que por una estrategia integral de desarrollo.

El discurso subrayó que sectores como el turismo y las zonas francas lograron su éxito gracias a políticas públicas deliberadas, incluyendo incentivos fiscales y marcos legales diseñados para estimular su crecimiento. Sin embargo, cuestionó por qué ese mismo enfoque estratégico no se ha aplicado con igual fuerza al desarrollo de la manufactura local, especialmente en un momento en que el fenómeno del nearshoring abre nuevas oportunidades para el país.

Uno de los elementos clave mencionados fue el cambio en la política comercial de Estados Unidos. En 2025, la imposición de nuevos aranceles a países como China, México y Canadá ha llevado a empresas a reconsiderar sus cadenas de suministro. En ese contexto, la República Dominicana, con un arancel relativamente bajo y ventajas logísticas, ha comenzado a captar el interés de compañías internacionales que buscan relocalizar sus operaciones.

De hecho, ya se han registrado casos concretos de empresas que han trasladado parte de su producción al país, mientras que otras exploran activamente esta posibilidad. Según se explicó, la pregunta que hoy se plantean en importantes centros corporativos estadounidenses es clara: “¿Por qué no invertir en la República Dominicana?”.

No obstante, el mensaje central advirtió que esta oportunidad podría perderse si el país no está preparado para responder con una propuesta clara y competitiva.

En ese sentido, se identificaron tres brechas estructurales que deben ser abordadas con urgencia:

  • Credibilidad tecnológica: El país enfrenta rezagos en innovación y desarrollo tecnológico, ubicándose en posiciones bajas en rankings internacionales. Se enfatizó la necesidad de pasar de políticas aspiracionales a estrategias concretas con metas medibles.
  • Competitividad energética: El alto costo y la inestabilidad del sistema eléctrico representan obstáculos importantes para la inversión. A pesar del potencial en energías renovables, la matriz energética sigue dominada por combustibles fósiles.
  • Formación de talento: Existe una brecha entre la velocidad a la que evoluciona la economía global y la capacidad del sistema educativo para adaptarse. Se destacó la urgencia de formar talento técnico, bilingüe y certificado, alineado con las demandas del mercado.

Asimismo, se resaltó el crecimiento de la manufactura local, cuyas exportaciones han mostrado un dinamismo superior al de las zonas francas en el último año, lo que evidencia el potencial de un ecosistema productivo más amplio.

El llamado final fue a la acción conjunta entre el sector público y privado para diseñar una estrategia país que permita capitalizar esta coyuntura. Entre las prioridades señaladas se encuentran la articulación de una política clara de nearshoring, la adopción efectiva de tecnologías, incluyendo inteligencia artificial, la transformación del sector energético y la construcción de una visión de desarrollo que trascienda los ciclos políticos.

“La oportunidad está abierta ahora. Si se pierde, no será porque el mundo no miró hacia la República Dominicana, sino porque el país no estuvo listo para responder”, concluyó.