La reforma necesaria

ElAvance | 06 mayo 2026

En la República Dominicana, la palabra “reforma” suele generar rechazo. Se asocia con sacrificios, con cambios impuestos, con experiencias pasadas que dejaron más dudas que resultados. Se discute, se cuestiona, se teme. Pero mientras el país debate grandes reformas estructurales, hay una que permanece pendiente y que no requiere leyes nuevas ni largos procesos legislativos.

¿Qué pasaría si la verdadera reforma comenzara por hacer cumplir lo que ya existe? Autoridades que fiscalicen con constancia, que apliquen la ley sin excepciones y sin selectividad. No hace falta reinventar el sistema, sino hacerlo funcionar. El orden no nace de nuevas normas, sino de la decisión de aplicarlas. Cuando la ley se respeta y se hace respetar, el cambio deja de ser un discurso y se convierte en realidad.

También existe una reforma ciudadana que debe asumirse con la misma seriedad. Cumplir las normas de tránsito, no lanzar basura en las calles, pagar la energía eléctrica y no robársela, respetar los espacios comunes. Son acciones simples, cotidianas, pero con un impacto enorme. No se trata de grandes gestos, sino de decisiones individuales que, sumadas, transforman el entorno.

Quizás el problema no es la reforma en sí, sino cómo la entendemos. Porque las transformaciones más profundas no siempre vienen desde arriba, muchas veces comienzan desde lo básico. Y en ese sentido, la reforma más urgente no es la que se debate en salones, sino la que se practica en las calles.