La oposición se olvidó de la prudencia

ElAvance | 22 diciembre 2025

La prudencia en el discurso público es una responsabilidad democrática que compete a cada uno de los actores del sistema. En momentos en los que la desinformación y las noticias falsas se han convertido en uno de los principales retos que enfrenta la sociedad, realizar declaraciones especulativas, sin pruebas ni sustento técnico, sobre entidades bancarias no solo constituye una irresponsabilidad, sino un acto profundamente peligroso.

El sistema financiero se sostiene, en gran medida, sobre la confianza, y jugar con ese pilar por cálculo político o afán de protagonismo es una conducta vil que puede desencadenar consecuencias graves para la economía y para miles de ciudadanos que nada tienen que ver con disputas partidarias.

La oposición cumple un rol fundamental en cualquier democracia: fiscalizar, cuestionar y proponer alternativas. Sin embargo, ese rol pierde legitimidad cuando se cruza la línea hacia la insinuación temeraria. Sembrar dudas infundadas sobre la solidez de bancos o instituciones financieras puede provocar pánico innecesario, retiros masivos, inestabilidad cambiaria y daños que, al final, paga toda la sociedad. No se trata de callar críticas legítimas, sino de exigir que estas se formulen con datos, pruebas y a través de los canales institucionales correspondientes, no desde el micrófono fácil ni desde las redes sociales.

Ojalá la oposición sepa rectificar su error y actuar a la altura de las circunstancias. La historia se encargará de otorgarle a cada quien el lugar que le corresponda.