La oposición quejona

ElAvance | 07 julio 2026

En toda democracia saludable, la oposición desempeña un papel tan importante como el propio gobierno. Su responsabilidad no se limita a fiscalizar las acciones del poder; también consiste en presentar alternativas, enriquecer el debate público y convertirse en una opción creíble para la ciudadanía. Sin embargo, la oposición dominicana parece haber reducido su estrategia a una crítica permanente, donde todo está mal, todo merece rechazo y pocas veces se presentan propuestas concretas para resolver los problemas que afectan al país. La queja constante puede generar titulares, pero difícilmente construye liderazgo.

Criticar es necesario cuando existen errores, excesos o decisiones equivocadas, pero hacerlo de manera indiscriminada termina debilitando la propia credibilidad de quien critica. Rechazar iniciativas que benefician a los ciudadanos únicamente por haber sido impulsadas por el gobierno de turno no fortalece la democracia; la empobrece. La población espera una oposición que señale las fallas, pero que también sea capaz de ofrecer soluciones viables en temas como seguridad, educación, salud, empleo, transporte y desarrollo económico. La política debe ser una competencia de ideas y no una competencia de inconformidades.

La República Dominicana necesita una oposición fuerte, responsable y preparada, porque un buen gobierno también se construye con una oposición de calidad. El país gana cuando el debate se eleva y las propuestas sustituyen los ataques estériles. La ciudadanía está cansada de políticos que solo encuentran razones para quejarse y nunca presentan caminos para avanzar. Hoy más que nunca, la política dominicana necesita menos discursos de confrontación y más líderes capaces de aportar soluciones reales a los desafíos nacionales. Porque al final, gobernar y hacer oposición deberían tener un mismo propósito: mejorar la vida de los dominicanos.