La guerra en Irán y el inevitable golpe al bolsillo dominicano

ElAvance | 13 abril 2026

La reciente guerra en Irán ha recordado, una vez más, lo vulnerable que es la economía global al petróleo. Al amenazar el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% del crudo mundial, Irán redujo la oferta y disparó los precios del barril por encima de los 110 dólares. Este aumento se traslada directamente a los combustibles, que son el principal insumo para el transporte, la producción y la logística. Como resultado, casi todos los bienes y servicios del planeta se encarecen, generando una ola inflacionaria que ya se siente en todos los continentes. Es un clásico ejemplo de cómo un conflicto geopolítico lejano se convierte en un impuesto silencioso para los consumidores del mundo entero.

En República Dominicana, país que importa el 100% de sus hidrocarburos, el impacto es inmediato y doloroso: suben la gasolina, el diésel, la tarifa eléctrica y, por consiguiente, los precios de los alimentos y productos básicos. Este no es un problema creado localmente, sino un shock externo inevitable para una economía pequeña y abierta como la nuestra.

Las autoridades dominicanas no tienen culpa del origen del problema, pero sí tienen la responsabilidad ineludible de gestionarlo con inteligencia. Subsidios focalizados, uso prudente de reservas, aceleración de las energías renovables y transparencia en la comunicación son medidas indispensables para amortiguar el golpe y proteger a las familias más vulnerables. En momentos de crisis externa, la verdadera prueba de un gobierno no es evitar lo inevitable, sino minimizar su daño con previsión y eficiencia.