La formación en el baloncesto dominicano

ElAvance | 29 abril 2026

Rafael Faneyte.
Analista deportivo.

Veo con mucho pesar la situación que afronta el baloncesto dominicano, y siendo más específico, en la que se encuentran los baloncestistas activos que llegan al profesionalismo en República Dominicana, de cara a la realidad social que vivimos en esta época.

Y haciendo alusión a aquella contundente frase del Dr. Martin Luther King Jr., "ignorar el mal es convertirse en cómplice de él", me tomo este breve espacio para hablar de una situación social que impacta la esencia misma de nuestro deporte: la falta de educación y formación académica y doméstica de nuestros jugadores de baloncesto.

Y es que cada vez que tengo la oportunidad de estar frente a algún equipo profesional hago el ejercicio de preguntarme cuántos de los que forman parte de estos han tenido la oportunidad de formarse académicamente, cuantos han tenido padres responsables que les han enseñado buenos modales y valores, cuáles de ellos se toma espacio para cultivar su acervo, para leer, cuáles han pensado en su vida postcarrera y cuáles se ven cómo ejemplos para futuras generaciones.

Hablando con algunos ejecutivos de equipos y entrenadores, coincidimos en que la gran mayoría de nuestros atletas no han obtenido el título de bachiller, no dominan un segundo idioma y están escasamente formados en educación doméstica, moral y cívica y ética social.

La mayoría viven “su momento” y se concentran exclusivamente en optimizar su rendimiento físico, descuidando la formación intelectual y psicológica, carencias que redundan en su casi inexistente manejo emocional, efectiva interacción con el grupo, eficiencia en la ejecución de mandatos y órdenes, y sobre todo conocimiento de la realidad social, económica, cultural y política del país. 

Peor aún, nuestros jóvenes atletas asumen el compromiso de tener hijos a muy temprana, en plena formación deportiva y cuando aún no asimilan su real situación. En muchas ocasiones tampoco están preparados económica y familiarmente para asumir el rol de padres.

Es por lo que urge crear programas deportivos donde la educación sea de carácter obligatorio, donde los atletas en formación reciban educación cívica y en el que encuentren la oportunidad de desarrollar sus talentos, pero también sus valores. El deporte se convertiría enla carnada para crear ciudadanos. Lo ideal es que lleven el paralelismo educativo y deportivo, en busca de mejores resultados al final de su etapa deportiva.

Quizás es un punto olvidado, pero es un tema importante para el buen desarrollo de nuestros atletas, su evolución deportiva y más aún, su vida como seres humanos estables y los responsables de la formación de nuestras futuras generaciones.

Pensemos detenidamente en esta problemática deportiva y social que nos afecta con contundencia. Necesitamos formar mejores hombres a través del baloncesto.