Donald Trump es el aliado real de RD: la izquierda de China no nos conviene

ElAvance | 29 abril 2026

Ariel Lara.
Analista geopolítico.

En política no se puede ser tibio. Mientras el gobierno de Donald Trump apuesta por fortalecer nuestra economía y nuestra seguridad, la izquierda de China, bajo el mando de Xi Jinping, solo busca expandir su control sin importarle nuestra soberanía. Para República Dominicana, el camino es la libertad, no el modelo autoritario de Beijing.

  1. Marco Rubio: Presencia frente al olvido de Wang Yi

La lealtad se mide por quién da la cara. El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, ha demostrado este 2026 que RD es una prioridad para la gestión de Donald Trump. Rubio nos visita, nos escucha y trabaja por nuestra estabilidad porque nos ve como aliados estratégicos.

En cambio, el Canciller de la China comunista, Wang Yi, sigue sin pisar suelo dominicano. Es imposible hablar de hermandad con una potencia cuya máxima autoridad diplomática nos ignora en su agenda. Mientras Rubio está presente, Wang Yi es solo un nombre en un papel. Para la izquierda china somos un número; para Washington somos socios de confianza.

  1. Leah Francis Campos: Defensora de los medios libres

Como director de VisionRDN, sabes que la libertad de prensa es lo que mantiene viva a una nación. La embajadora Leah Francis Campos ha sido una aliada firme de los medios alternativos y digitales, defendiendo nuestro derecho a informar sin censura. Ella entiende que el futuro de la comunicación está en las plataformas independientes.

Por el contrario, el embajador chino, Chen Luning, representa un sistema donde la prensa es controlada por el Estado. ¿Cuándo ha apoyado Chen Luning a un comunicador independiente? Nunca. Mientras el modelo de Xi Jinping busca el silencio, la administración de Trump y la gestión de Leah Campos promueven la pluralidad de voces.

  1. Empleos y dólares contra deudas ideológicas

La cuenta es clara. La política económica de Donald Trump está trayendo las fábricas de regreso a nuestra región, creando empleos reales en nuestras provincias. Eso es prosperidad tangible, no los préstamos engañosos de la izquierda china que han dejado a otros países hipotecados.

Nuestra estabilidad depende de los dólares de las remesas y del turismo que viene de los Estados Unidos. Nadie manda remesas desde Beijing. Nuestra prosperidad está amarrada al éxito de los americanos porque compartimos los valores de la libre empresa y el trabajo duro.