Keiko Fujimori asume como presidenta de Perú; es la primera mujer elegida por voto popular que ocupa el cargo en el país andino

ElAvance | 28 julio 2026

La líder política Keiko Fujimori asume este 28 de julio la presidencia de Perú, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular en la historia del país, tras cuatro intentos electorales y 26 años de trayectoria política. Su llegada al poder coincide simbólicamente con la misma fecha en que su padre, Alberto Fujimori, juró como mandatario en 1990, marcando el retorno del fujimorismo al Gobierno.

Fujimori, de 51 años, ganó la segunda vuelta electoral de junio por un estrecho margen de 49,641 votos frente al izquierdista Roberto Sánchez, en unos comicios cuestionados por su rival, aunque validados por las autoridades electorales. Asume el mando en un contexto de alta inestabilidad política —con ocho presidentes en la última década— y con importantes desafíos en seguridad, economía y clima.

La jornada de investidura incluyó actos protocolares como la misa tedeum, el juramento ante el Congreso y la conformación de un gabinete de 19 ministerios, encabezado por el primer ministro Luis Galarreta. En el área económica fue designado Elmer Cuba, quien adelantó medidas para combatir la evasión fiscal, impulsar la productividad y generar empleos.

El nuevo gobierno enfrenta una grave crisis de inseguridad, con homicidios que pasaron de 1,000 en 2018 a 2,600 en 2025, y un aumento significativo de las extorsiones. Fujimori ha prometido una política de “mano dura”, que incluye operativos en zonas peligrosas, expulsión de migrantes irregulares y reformas judiciales, lo que genera respaldo en parte de la población, pero también preocupación por posibles vulneraciones a los derechos humanos.

Otro reto clave será el fenómeno climático El Niño, previsto como uno de los más intensos en décadas, con potencial impacto en la agricultura y la economía del país. Analistas advierten que la capacidad de respuesta del gobierno será determinante para evitar una crisis social.

En el plano político, Fujimori no cuenta con mayoría absoluta en el Congreso, por lo que deberá construir alianzas para garantizar gobernabilidad. Además, su figura sigue generando división en la sociedad peruana debido al legado de su padre, quien fue condenado por corrupción y violaciones a los derechos humanos, pese a ser reconocido por derrotar a grupos insurgentes como Sendero Luminoso.

A nivel internacional, su toma de posesión contó con la presencia de líderes de la región como Javier Milei y representantes de Estados Unidos, en un contexto de acercamiento a gobiernos de derecha en América Latina.

Con un llamado a la reconciliación nacional, Fujimori inicia su mandato enfrentando el reto de estabilizar el país, recuperar la seguridad y responder a las demandas sociales en medio de un escenario político y económico complejo.