Inversión sin rendimiento: Por qué el 4% del PIB no ha mejorado la calidad educativa en la República Dominicana

ElAvance | 14 abril 2026

Un análisis histórico desde Balaguer hasta De Camps y una hoja de ruta para la excelencia en la era de la IA

Por: Rolando Espinal
Publicado en exclusiva para Avance.com

Introducción: El mito del 4% y la paradoja de la calidad

Desde la sanción de la Ley General de Educación 66-97, la República Dominicana emprendió una ruta que, tras el Pacto Nacional para la Reforma Educativa de 2014, fijó la meta de destinar el 4% del Producto Interno Bruto (PIB) a la educación preuniversitaria. A partir de 2013, esa meta comenzó a cumplirse de manera efectiva, multiplicando los recursos disponibles para el Ministerio de Educación (MINERD). Sin embargo, el aumento de la inversión no se ha traducido en una mejora sostenida de los aprendizajes, medidos por pruebas internacionales como PISA, TERCE o los indicadores del Banco Mundial y la OCDE.

Este artículo recorre la evolución de la Secretaría de Educación (hoy Ministerio) desde la gestión de Joaquín Balaguer como secretario de Educación en la era trujillista hasta la actual administración de Juan Miguel De Camps García. A partir de ese recorrido cronológico, se demuestra que el incremento del gasto educativo al 4% del PIB no ha estado correlacionado con un ascenso significativo en el ranking de PISA o con una mejora de la calidad percibida a nivel internacional. Más aún, se evidencia que una parte sustancial del presupuesto se ha destinado a gastos corrientes —principalmente nóminas salariales y personal administrativo— sin que ello redunde en mejores aprendizajes.

Con base en las recomendaciones de organismos multilaterales (Banco Mundial, BID, OCDE, UNESCO), se propone un conjunto de diez medidas concretas, orientadas a mejorar la eficiencia del gasto y la calidad del sistema educativo. El mensaje transversal es claro: si no se toman medidas estructurales, la única alternativa racional sería reducir la inversión al 3% del PIB, modificando la ley vigente, para evitar la continuación de un despilfarro que no beneficia a los estudiantes.

Metodología y fuentes

Este análisis se sustenta en datos oficiales del MINERD, informes del Banco Mundial, la OCDE, el BID, la UNESCO y evaluaciones nacionales e internacionales (PISA, TERCE). Se ha consultado bibliografía especializada y documentos de trabajo de centros de investigación dominicanos y extranjeros, con especial atención a la “Calidad del Gasto Educativo en la República Dominicana” (ANJE, 2023) y los informes nacionales de PISA 2015, 2018 y 2022. Todas las cifras y afirmaciones están respaldadas por las fuentes citadas, garantizando el rigor académico requerido.

Capítulo I. Cronología de la Secretaría/ Ministerio de Educación (1934–2025)

1.1 Los orígenes: Secretaría de Estado de Educación y Bellas Artes (1934)

La Ley 786 del 30 de noviembre de 1934 creó la Secretaría de Estado de Educación y Bellas Artes, desprendiéndola del antiguo Ministerio de Justicia e Instrucción Pública. Durante las décadas de 1930 y 1940, la función educativa estuvo subordinada al régimen de Rafael Leónidas Trujillo, y los secretarios de Educación eran designados directamente por el dictador.

1.2 Joaquín Balaguer como secretario de Educación (1949–1955)

El 16 de agosto de 1949, el entonces presidente Héctor Trujillo designó a Joaquín Balaguer como secretario de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos. Balaguer, que ya había ejercido como profesor universitario y diplomático, se mantuvo en el cargo hasta el 16 de agosto de 1955, cuando fue nombrado secretario de Relaciones Exteriores.

Durante esos seis años, la política educativa se caracterizó por:

· Expansión de la cobertura: Se construyeron escuelas primarias en zonas rurales y se amplió la matrícula, aunque con un currículo fuertemente nacionalista y anticomunista.

· Centralización administrativa: Se fortaleció el control estatal sobre los contenidos y el magisterio.

· Limitada inversión: A pesar del crecimiento económico de la era trujillista, la inversión en educación como porcentaje del PIB se mantuvo por debajo del 2%, muy lejos de los estándares internacionales.

Fallo estructural: La educación siguió siendo un instrumento de propaganda política, sin una verdadera apuesta por la calidad. Las tasas de alfabetización, aunque mejoraron, seguían siendo bajas en comparación con países vecinos.

1.3 La transición a la democracia (1961–1966)

Tras el ajusticiamiento de Trujillo (1961) y la breve presidencia de Juan Bosch (1963), la inestabilidad política impidió avances significativos. La Secretaría de Educación pasó por varios interinos, sin que se registraran políticas de largo aliento.

1.4 Los gobiernos de Joaquín Balaguer como presidente (1966–1978, 1986–1996)

Balaguer, ya como presidente, designó a diversos secretarios de Educación. Entre ellos destacan:

· Melanio Paredes (1970–1972) : Impulsó la construcción de escuelas y la formación docente, pero sin mejorar los aprendizajes.

· Pedro Gil Iturbides (1986–1990) : Durante el segundo gobierno de Balaguer, se enfocó en la infraestructura escolar.

Sin embargo, a pesar de los discursos oficiales, el gasto en educación como porcentaje del PIB nunca superó el 2.5% en esos períodos. El Banco Mundial señaló en 2014 que “entre 1989 y 2009, la República Dominicana fue el país latinoamericano que menos invirtió en educación pública”.

1.5 La reforma de los años 90 y el 4% (1996–2004)

Con la Ley 66-97 se estableció por primera vez la meta del 4% del PIB para educación preuniversitaria. Durante la administración de Ligia Amada Melo (1996–2000) , se inició la descentralización educativa y se crearon los distritos escolares. Milagros Ortiz Bosch (2000–2003) , la primera mujer en ocupar el cargo, impulsó la transparencia y la participación social.

No obstante, el 4% no se cumplió en esos años por restricciones fiscales. El gasto público en educación se mantuvo en torno al 2.6% del PIB, según el BID.

1.6 El despegue del 4% (2012–2020): los “años reyes” de la inversión

A partir de 2012, con el gobierno de Danilo Medina, se comenzó a ejecutar el 4% del PIB. Los ministros de este período fueron:

· Carlos Amarante Baret (2012–2016) : Implementó la Jornada Escolar Extendida, construyó miles de aulas y duplicó el presupuesto. Sin embargo, los resultados de PISA 2015 situaron al país en el último lugar de Latinoamérica en ciencias y matemáticas.

· Andrés Navarro García (2016–2020) : Continuó con la jornada extendida y creó el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (INAFOCAM). A pesar del gasto récord, PISA 2018 mostró un desplome a 334 puntos, el peor resultado histórico.

1.7 La pandemia y la gestión de Roberto Fulcar (2020–2022)

Roberto Fulcar enfrentó el cierre de escuelas por la COVID-19 y la transición a la educación virtual. Aunque se mantuvo el 4%, la calidad se deterioró aún más por la brecha digital.

1.8 Juan Miguel De Camps García (2025–presente)

Designado por el presidente Luis Abinader en febrero de 2025, De Camps se enfrenta al desafío de revertir una década de estancamiento. En PISA 2022, el país logró 350 puntos (el máximo histórico), pero sigue ocupando el puesto 77 de 81 países. El 56.4% del presupuesto de 2024 se destinó a nóminas, y el 44.8% del personal es administrativo, según el Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (CREES).

Capítulo II. La evidencia empírica: gasto versus calidad

2.1 El gasto se dispara, los aprendizajes se estancan

Entre 2013 y 2024, el gasto en educación preuniversitaria acumuló más de RD$1,05 billones (un trillón en inglés) en remuneraciones, lo que representa el 59.2% del gasto total del período. El gasto en nóminas aumentó un 390.2% en términos nominales, mientras que el número de estudiantes se mantuvo estable.

2.2 PISA: un espejo implacable

· 2015: 339 puntos (último en Latinoamérica).
· 2018: 334 puntos (desplome).
· 2022: 350 puntos (mejoría, pero todavía 25 puntos por debajo del promedio de la OCDE en lectura y 45 puntos en matemáticas).

Solo el 8% de los estudiantes dominicanos alcanzó el nivel 2 o superior en matemáticas, frente al 69% de la OCDE. En lectura, apenas el 25% logró ese nivel, versus el 74% de la OCDE.

2.3 TERCE (2013–2015): avances modestos

El Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE) mostró mejoras en lectura y escritura respecto al SERCE (2006), pero el 60% de los estudiantes de tercer grado aún carecía de habilidades básicas en matemáticas.

2.4 Recomendaciones de organismos internacionales ignoradas

· Banco Mundial (2014) : Urgió a invertir en calidad, no solo en infraestructura, y a reducir la proporción de personal administrativo.

· OCDE (2008) : Recomendó fortalecer la evaluación docente y la autonomía escolar.

· BID (2022) : Señaló que “el gasto inteligente es más importante que el gasto elevado” y propuso redirigir recursos hacia materiales didácticos y formación docente.

Capítulo III. ¿Por qué más dinero no ha traído mejor educación?

3.1 Rentismo y clientelismo

El sistema educativo dominicano ha sido capturado por intereses corporativos (gremios docentes, proveedores, políticos). Los aumentos salariales no han estado vinculados a la productividad o al desempeño. La última evaluación docente disponible data de 2017, y sus resultados no se han hecho públicos.

3.2 Inflación administrativa

El 44.8% del personal del MINERD es administrativo, una proporción muy superior a la de países con mejor desempeño (Chile: 28%; Uruguay: 30%). Ese personal no genera valor pedagógico directo.

3.3 Ausencia de rendición de cuentas

Las escuelas no tienen autonomía para contratar o despedir docentes, y los directores son nombrados por cuotas políticas. La supervisión pedagógica es casi inexistente.

Capítulo IV. Diez medidas urgentes para la excelencia educativa (2028–2032)

  1. Vincular el gasto a resultados

Reformar la Ley 66-97 para que el 4% del PIB solo se entregue si se cumplen metas verificables de aprendizaje (evaluaciones externas). De lo contrario, reducir automáticamente al 3%.

  1. Reducir el personal administrativo en un 30%

Mediante un plan de retiro voluntario y reconversión laboral, redirigiendo esos recursos a incentivos docentes y materiales.

  1. Evaluación docente anual y pública

Con consecuencias salariales y de permanencia, siguiendo el modelo de Singapur o Finlandia.

  1. Autonomía escolar con rendición de cuentas

Directores elegidos por concurso de oposición, con facultades para gestionar presupuestos y contratar personal.

  1. Currículo centrado en competencias del siglo XXI

Incluir programación, pensamiento computacional, inteligencia artificial y alfabetización mediática desde primaria.

  1. Jornada escolar extendida efectiva

No solo más horas, sino horas de calidad, con tutorías personalizadas y actividades extracurriculares.

  1. Formación docente continua y práctica

Crear un sistema de microcredenciales basado en competencias, con evaluación por pares.

  1. Infraestructura tecnológica universal

Garantizar conectividad de banda ancha y dispositivos para todos los estudiantes, aprovechando las alianzas público-privadas.

  1. Sistema de alerta temprana y recuperación

Identificar a estudiantes en riesgo de rezago desde primer grado, con programas de refuerzo inmediato.

  1. Transparencia radical del gasto

Publicar en tiempo real cada partida presupuestaria, desde el nivel central hasta cada escuela, accesible para padres y ciudadanos.

Capítulo V. Conclusión: no podemos seguir igual

La República Dominicana ha demostrado que el dinero, por sí solo, no educa. Después de una década de inversión histórica, los resultados en PISA siguen siendo deplorables, y la mayoría de los estudiantes egresan sin las habilidades necesarias para el mercado laboral o la educación superior. Los organismos internacionales han señalado repetidamente la ineficiencia del gasto y la necesidad de reformas estructurales.

Si el próximo gobierno (2028–2032) no implementa medidas como las aquí propuestas, la única opción racional sería modificar la ley para reducir el 4% al 3% del PIB, pues continuar invirtiendo más en un sistema que no rinde cuentas es un despilfarro intolerable. Los ciudadanos, los padres y los estudiantes merecen una educación de excelencia, no promesas incumplidas.

Es hora de pasar de la retórica a los hechos. La educación dominicana no necesita más recursos mal gastados; necesita inteligencia, voluntad política y rigor.

Rolando Espinal es creador de contenido digital y fundador del movimiento cívico Los de Abajo. Este artículo fue escrito en exclusiva para Avance.com, con base en fuentes oficiales y organismos internacionales.