Instituciones fuertes = una democracia más sólida

ElAvance | 03 noviembre 2026

La elección de Justiniano Montero como presidente de la Suprema Corte de Justicia y la designación de seis nuevos magistrados por parte del Consejo Nacional de la Magistratura representan una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de fortalecer nuestras instituciones. El proceso, encabezado por el presidente Luis Abinader, incluyó evaluaciones públicas y concluyó con una decisión unánime de los integrantes del Consejo. Más allá de los nombres escogidos, lo verdaderamente importante es que la selección de quienes administran justicia responda a procedimientos transparentes, criterios profesionales y respeto a las normas constitucionales. Una democracia se fortalece cuando sus instituciones funcionan por encima de los intereses particulares y de las coyunturas políticas.

La República Dominicana necesita continuar construyendo una justicia independiente, confiable y capaz de garantizar que todos los ciudadanos sean iguales ante la ley. Una institucionalidad sólida no es solamente un ideal democrático: tiene beneficios concretos para el desarrollo nacional. Genera seguridad jurídica, fortalece la confianza de los inversionistas, protege los derechos ciudadanos y ofrece mayor estabilidad a las empresas y a las familias. Cuando las reglas son claras y los tribunales actúan con independencia, disminuye la incertidumbre y se crean mejores condiciones para el crecimiento económico y la convivencia social. Por eso, fortalecer la justicia también significa fortalecer nuestra competitividad y nuestras oportunidades de progreso.

El gran desafío es convertir estos procesos en una práctica institucional que trascienda a los gobiernos. Las futuras administraciones deben preservar y mejorar los mecanismos de evaluación, transparencia y selección por méritos, sin importar sus diferencias políticas. Y los nuevos magistrados tendrán la responsabilidad de demostrar, mediante sus decisiones, que la confianza depositada en ellos está justificada. Porque las instituciones no se fortalecen únicamente con nombramientos, sino con independencia, resultados y respeto permanente a la Constitución. El verdadero avance democrático llegará cuando la fortaleza de nuestras instituciones no dependa de quién gobierne, sino de reglas que todos estén comprometidos a respetar.