¡Hacerse oír!

ElAvance | 03 agosto 2026

Jorge Amado Méndez.
Abogado.

El pasado miércoles 22 de julio fue puesto a circular el más reciente libro de mi apreciado amigo Yayo Sanz Lovatón: Hacerse oír. La obra reúne y da nueva vida a los artículos de opinión que publicó en distintos medios de comunicación entre 2003 y 2025.

Hacerse oír es más que un compendio de sus artículos, es un recorrido crítico por más de dos décadas de vida política y partidaria en la República Dominicana. A través de estos ensayos, Yayo analiza con lucidez y sin complacencias los acontecimientos, las tensiones y los conflictos que marcaron nuestra democracia reciente. Esta antología no solo recoge una memoria histórica, sino que es una contribución significativa al pensamiento político contemporáneo dominicano, porque obliga a pensar, a debatir y a mirar al país con ojos críticos y responsables.

En estos enjundiosos análisis se revela el pensamiento y los principios que han guiado a un joven político que atravesó momentos decisivos de nuestra historia partidaria. Un dirigente que defendió siempre la democracia interna, el respeto al relevo generacional, la reforma del sistema de partidos y la transparencia como norma. Al mismo tiempo, es el testimonio de un político ya maduro, que ha transitado de testigo a protagonista activo de la historia.

Al repasar estos artículos me traslado de inmediato a los momentos de crisis que nos tocó vivir. Acompañé a Yayo en muchas de esas batallas, donde su voz y su accionar fueron decisivos. Leerlo hoy es reconocerme en esas páginas. Es sentir que este libro también me pertenece.

Son tantas las experiencias de excepcionalidad en nuestra relación, pero para no hacer este artículo sumamente vasto, me limitaré a una ocasión que ejemplifica por qué Yayo es el más solidario de todos los solidarios que conozco.

Corría el año 2009, al interior del entonces Partido Revolucionario Dominicano se libraba una batalla por la conformación de la membresía de su Comisión Política. Yayo recibió una llamada anunciándole que él sería parte de este importante organismo de dirección. Su respuesta no fue un ¡sí, gracias!, sino una pregunta, ¿Y Jorge Amado Méndez estará adentro?.

Al indicarle que yo no sería electo, su advertencia fue simple: «Si Jorge Amado no entra a la Comisión Política, no me pongan a mí, hagan lo que ustedes entiendan». Evidentemente fui elegido, y ese día cobró sentido para mí una frase que atesoro, “Los amigos son el escudo que Dios nos manda para librar las batallas de la vida”. Gracias, Yayo.

Hoy, al ver al amigo convertido en un político maduro, templado por los años y por la experiencia, ejerciendo la función pública con la misma coherencia y el mismo compromiso que reclamaba desde su tribuna de opinión, no puedo sino sentirme profundamente orgulloso de haber caminado junto a él una buena parte de ese trayecto.

Enhorabuena Yayo, bienvenido "Hacerse oír".