Golazo haitiano a nuestro futuro

ElAvance | 02 octubre 2026

Golazo haitiano a nuestro futuro

Lo ocurrido ayer, 1 de octubre, en el Estadio Olímpico Félix Sánchez demuestra que la República Dominicana no solo permanece dormida ante la ocupación haitiana, sino que tampoco está preparada para enfrentar una situación de mayor tensión.

Lo que debió ser simplemente un partido amistoso entre República Dominicana y Haití terminó convirtiéndose en una medición de la capacidad de respuesta de nuestras autoridades.

Cuatro puertas quedaron derribadas mientras oleadas de haitianos ingresaban sin ser requisados y sin presentar boletas, ante la inoperancia de decenas de agentes que no pudieron controlar la situación. Bombas lacrimógenas, disparos, heridos y caos rodeaban a los dominicanos que, paradójicamente, terminamos quedándonos fuera del estadio, agarrando de la mano a nuestros hijos aterrados y con lágrimas en los ojos.

Lo vivido ayer dejó al descubierto serias interrogantes sobre nuestros protocolos de seguridad, la cantidad y preparación del personal disponible, la coordinación entre las instituciones y la tecnología con la que cuenta el país para responder ante una situación de desorden masivo o una crisis que comprometa la seguridad nacional.

Porque si un partido de fútbol fue suficiente para desbordar los controles, derribar accesos y poner en evidencia las debilidades del sistema de seguridad, resulta inevitable preguntarnos qué ocurriría ante un escenario de mayor gravedad.

Lo de ayer no puede reducirse a los incidentes de un evento deportivo. Fue una advertencia, una muestra a pequeña escala de las vulnerabilidades que tenemos como país y de lo peligroso que ha resultado ignorarlas durante años, calificándolas como una simple percepción.

Ayer, los fanáticos del fútbol no vimos un simple partido. Vivimos en carne propia, junto a nuestros hijos, aquello que muchos hemos venido advirtiendo desde hace años.

Llegó la hora de que las autoridades reconozcan las fallas en materia fronteriza y de seguridad, así como la inoperancia y la falta de preparación demostradas.

Repito: esto no es una percepción. Esto lo viví yo.