Faride

ElAvance | 21 mayo 2025

Es importante destacar que las acciones anunciadas por la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, no representan un ataque a la libertad de expresión; están lejos de serlo. En ningún momento ha ejecutado una acción previa que derive en censura. Su accionar es el resultado de las consecuencias que se generan cuando un tercero confunde la libertad de expresión con ataques personales, difama sin fundamentos y atenta contra el respeto a la dignidad individual y al derecho a la verdad.

Desde El Avance expresamos nuestro firme respaldo a la ministra Faride y rechazamos de manera categórica el uso irresponsable de plataformas de comunicación, así como de individuos con acceso a medios, para manchar reputaciones, fabricar calumnias y promover el descrédito con fines personales, financieros o políticos. La difamación no es una opinión; es un delito. Y, por tanto, quien la comete debe responder ante la justicia, como ocurre en cualquier estado de derecho.

Apoyar el derecho a defender el honor no es censura. Faride no ha pedido silenciar voces, sino que se asuma la responsabilidad por mentir con intención. Esa diferencia es crucial. En una sociedad libre, se puede opinar con firmeza y ejercer la crítica, pero con pruebas y respeto. En ese mismo espíritu, exhortamos a que este caso siente un precedente para proteger tanto a los funcionarios como a los medios y comunicadores que ejercen con ética y profesionalismo. Porque la libertad de expresión no se defiende con difamación, sino con verdad.