Evaluar para educar mejor

ElAvance | 18 marzo 2026

En cualquier sociedad que aspire a desarrollarse, la calidad de su educación es un pilar fundamental. Y en el centro de ese proceso están los docentes. Por eso, auditar y evaluar el desempeño de los maestros no debe verse como una medida incómoda, sino como una necesidad. Saber que quienes están frente a nuestras aulas cuentan con las competencias necesarias es una garantía para las familias, para los estudiantes y para la sociedad en general; quienes están en los pupitres deben, y merecen, recibir una educación de calidad.

Aunque la ADP se ha encargado de crear en el imaginario de que evaluar a los docentes es cuestionar su vocación, la realidad es que es todo lo contrario, es fortalecer el sistema educativo. Es asegurarnos de que cada niño que entra a un aula lo hace en un espacio donde hay capacidad real de enseñar, orientar y formar. En un mundo que evoluciona constantemente, la enseñanza también debe adaptarse, actualizarse y mejorar. No basta con haber aprendido a enseñar una vez; es necesario seguir creciendo, incorporando nuevas metodologías y entendiendo mejor las necesidades de las nuevas generaciones y las realidades del mundo global.

Para los maestros, este proceso debe asumirse como una oportunidad y no como una amenaza. Es una vía para seguir desarrollándose profesionalmente, para perfeccionar su práctica y para reafirmar el compromiso con la carrera que eligieron. Al final, el mayor legado que puede dejar un docente no es solo el conocimiento impartido, sino las vidas que transforma. Preparar a las futuras generaciones es una responsabilidad enorme, y garantizar que quienes la asumen estén a la altura es, sin duda, una tarea que beneficia a toda la sociedad. Aplaudimos y apoyamos la evaluación que realizan las autoridades educativas.