El fin del "soft power"

ElAvance | 06 marzo 2026

Durante décadas, el concepto de soft power dominó las relaciones internacionales. La influencia cultural, la diplomacia, el comercio y la cooperación fueron herramientas clave con las que las grandes potencias proyectaban su poder sin recurrir directamente a la fuerza. A través de la cultura, la educación, las alianzas y los acuerdos multilaterales, los países buscaban ganar influencia y construir liderazgo global. Por años esto funcionó y seguirá funcionando, porque no va a desaparecer.

Sin embargo, en los últimos años el escenario internacional ha cambiado de tono. Las tensiones geopolíticas, los conflictos regionales, las disputas comerciales y la competencia tecnológica han desplazado el lenguaje de la diplomacia hacia uno más confrontativo. Hoy, el poder militar, las sanciones económicas y la capacidad de presión estratégica han vuelto a ocupar el centro de la política global.

Esto no significa que el soft power haya desaparecido por completo, pero sí que ha perdido protagonismo frente a una era donde la acción y la fuerza marcan la narrativa entre las grandes potencias. El desafío para el mundo será evitar que la política de la imposición sustituya por completo a la diplomacia, porque cuando el equilibrio se rompe, la estabilidad internacional se vuelve mucho más frágil. La diplomacia y sus diplomáticos enfrentan hoy su mayor desafío en décadas; vender las bondades y efectividad de su accionar sin caer en los gastos y repercusiones que llevan la