El crimen no paga

ElAvance | 22 septiembre 2026

Las autoridades tienen la responsabilidad de enviar un mensaje contundente a quienes creen que delinquir es un camino fácil hacia el dinero, el respeto o el poder: el crimen no paga. No convierte a nadie en “tigre”, mucho menos en alguien digno de admiración. La vida delictiva puede producir dinero rápido y una falsa sensación de poder, pero casi siempre es efímera y sus consecuencias pueden durar para siempre: cárcel, muerte, familias destruidas y víctimas que cargarán durante años con el daño causado. Casos como el brutal ataque contra el artista Julián Oro Duro y su familia deben ser esclarecidos hasta las últimas consecuencias. Quien comete un crimen debe saber que será perseguido, identificado y llevado ante la justicia.

Tampoco podemos aceptar que la frase “no hay oportunidades” se convierta automáticamente en excusa para justificar al que decide delinquir. Existen desigualdades, pobreza y jóvenes que parten con enormes desventajas, y el Estado tiene la obligación de ampliar las oportunidades. Pero esta generación dispone también de herramientas que generaciones anteriores jamás imaginaron. Tenemos instituciones como INFOTEP e ITLA, programas de capacitación y un teléfono conectado a internet capaz de convertirse en una universidad de bolsillo. Nunca había existido tanto conocimiento disponible gratuitamente o a bajo costo. El problema es que resulta más fácil pasar horas consumiendo contenido basura, quejarse de que nada funciona y victimizarse que utilizar esas mismas horas para aprender un oficio, estudiar un idioma, dominar una herramienta tecnológica o desarrollar alguna capacidad que permita progresar.

Necesitamos perseguir el delito con firmeza, pero también construir una cultura que deje de romantizar al delincuente y comience a reconocer al joven que se levanta temprano, estudia, trabaja y se sacrifica para salir adelante. Ese es el verdadero “tigre”: el que logra avanzar sin quitarle nada a nadie. El Estado debe crear oportunidades y garantizar seguridad; las familias deben educar; y cada ciudadano debe asumir responsabilidad sobre sus decisiones. Delinquir puede parecer el camino corto, pero también suele ser el camino más corto hacia perderlo todo. El verdadero éxito no está en conseguir dinero rápido, está en poder mirar atrás y saber que para avanzar nunca fue necesario destruir la vida de otro.