El Botánico y la sombra

ElAvance | 21 julio 2025

La propuesta de intervenir una porción mínima del Jardín Botánico Nacional para aliviar el tránsito en la avenida República de Colombia puede sonar como una solución razonable ante el creciente caos vehicular de Santo Domingo. El Ministerio de Medio Ambiente señaló que dicha medida solo afectará el 0.01 % del parque, una cifra aparentemente insignificante. Sin embargo, en una ciudad tan agobiada por el calor urbano y la escasez de espacios verdes, cualquier recorte a su principal pulmón natural es, sin lugar a dudas, un retroceso.

El Jardín Botánico no es simplemente un espacio ornamental. Es un ecosistema que regula la temperatura, mejora la calidad del aire, protege la biodiversidad y ofrece a los ciudadanos un respiro frente al asfalto y el concreto. Su valor no puede medirse solo en metros cuadrados. En medio de una ciudad desbordada por el crecimiento desordenado y la falta de sombra, reducir áreas verdes es una señal peligrosa.

No se puede justificar la mutilación, por pequeña que sea, de un espacio que ha sido un santuario ecológico y científico. Lo que hoy se presenta como un ajuste menor puede sentar un precedente nocivo para futuras intervenciones. Si la ciudad necesita más vías, que las consiga sin destruir lo poco verde que le queda. Proteger el Jardín Botánico es, en el fondo, proteger la salud, el equilibrio y el futuro de Santo Domingo. Y esa es una decisión que no admite cálculos simplistas.