Motoristas plaga asesina

ElAvance | 20 abril 2026

Lo ocurrido con el chofer del camión de basura en Santiago era solo cuestión de tiempo, es la consecuencia lógica de años de permisividad. El problema de los motoristas en la República Dominicana dejó de ser un tema de tránsito hace tiempo; hoy es un problema de orden público. Se han convertido en una fuerza que opera al margen de la ley, donde las normas son sugerencias y la autoridad es opcional. Y cuando ese desorden se combina con violencia, el resultado es el que vimos, una tragedia que nunca debió ocurrir.

La generalidad de los motoristas es la de manejar en vía contraria, cruzar semáforos en rojo, circular sin casco, invadir aceras y hacer del caos una rutina diaria. Son protagonistas de la mayoría de los accidentes de tránsito, los datos así lo demuestran, y aun así actúan como si fueran víctimas de un sistema injusto. Ahora, el problema ha escalado, ya no solo violan las reglas, también reaccionan con agresividad, en grupo, como si la calle les perteneciera.

Las autoridades han sido demasiado tolerantes, demasiado intermitentes, demasiado tímidas. Operativos que duran una semana, controles que desaparecen al mes, sanciones que no se sostienen. Así no se corrige nada. Pero también hay una cultura que lo permite; esa cultura del “déjalo así”, la del “eso es normal”, la de mirar para otro lado hasta que pasa lo peor.

Los motoristas pasaron de ser el medio de transporte más económico a ser el grupo violento más peligroso de todos. Las autoridades no han dado pie con bola a la solución de esta nueva "plaga asesina". Mientras se siga evitando el costo político de enfrentar esta realidad, seguiremos pagando el costo social de ignorarla. Porque cuando la calle deja de tener reglas, lo que queda no es movilidad… es anarquía.