Una reforma correcta

ElAvance | 07 abril 2026

La decisión de centralizar los ingresos de los consulados dominicanos y transferirlos a la Cuenta Única del Tesoro marca un punto de inflexión en la forma en que el Estado gestiona sus recursos en el exterior. Durante años, la retención parcial de fondos por parte de las sedes consulares abrió espacios para la discrecionalidad, la opacidad y desigualdades operativas. Corregir esa práctica no solo era necesario, era inevitable en un país que aspira a estándares más altos de transparencia y eficiencia. Esta medida no es un ajuste administrativo más; es una señal clara de modernización institucional.

Desde una perspectiva estructural, los beneficios son evidentes. El Estado recupera el control total de recursos significativos, permitiendo una asignación más estratégica y alineada con las prioridades nacionales. A esto se suma la implementación de una escala salarial más justa y uniforme para el personal consular, un paso clave para profesionalizar el servicio exterior y reducir distorsiones históricas. La combinación de control financiero y dignificación del capital humano fortalece la institucionalidad y crea las bases para un sistema más transparente y eficiente.

Más allá de los números, esta reforma impacta directamente a los dominicanos en el exterior, quienes demandan servicios más modernos, confiables y organizados. Al mismo tiempo, envía un mensaje claro hacia dentro y hacia fuera: la República Dominicana está avanzando hacia un modelo de gestión pública más íntegro, alineado con estándares internacionales y enfocado en el interés colectivo. En tiempos donde la confianza en las instituciones es fundamental, decisiones como esta reafirman que el país está dispuesto a dejar atrás prácticas del pasado para construir un Estado más sólido y funcional.