Del lado correcto de la historia

ElAvance | 06 enero 2026

La República Dominicana optó colocarse del lado correcto de la historia al rechazar la legitimidad de un régimen autoritario y de ser la causa del deterioro institucional de Venezuela. Mientras unos cuantos políticos buscan ser cómplices y "socios" por beneficio, el gobierno del presidente Abinader decidió colocarse del lado de la defensa de la democracia. No se trata de injerencia, sino de coherencia ética, de reconocer solo aquello que nace del voto libre y del respeto a los derechos humanos.

Esta postura también reafirma la vocación histórica dominicana de alinearse con los valores democráticos compartidos en el hemisferio. La cooperación con aliados estratégicos, en particular con Estados Unidos, debe leerse como un ejercicio de responsabilidad regional frente a amenazas comunes como el crimen transnacional, el narcotráfico y la erosión del Estado de derecho. La diplomacia moderna exige claridad de principios y coordinación efectiva, no neutralidades que terminan favoreciendo al abuso de poder.

Más allá de nombres y coyunturas, lo esencial es el mensaje que se envía, de que el desarrollo sostenible solo es posible donde impera la ley, la alternancia y la rendición de cuentas. Al asumir esta posición, la República Dominicana no solo protege su propia estabilidad y credibilidad internacional, sino que expresa solidaridad con millones de ciudadanos que aspiran a vivir en libertad. Es una decisión que, con el paso del tiempo, será valorada como un acto de principios en favor de la democracia regional.