Con el grito al cielo están en Villa Mella por mal estado de las calles

Martin Severino | 05 noviembre 2025

Aseguran haber sido olvidados por autoridades del Gobierno.

Santo Domingo. – Las pésimas condiciones en las que se encuentra la carretera que conecta la comunidad de Villa Mella con el municipio de Yamasá mantienen en estado de zozobra las vidas de quienes residen y transitan por esa vía, los cuales confiesan que, a pesar de realizar paros y manifestaciones, esa problemática los continúa afectando.

Afirman que la situación ha ocasionado que numerosos vehículos que por allí se desplazan sufran daños en sus piezas mecánicas, además de que las aguas que se acumulan en los hoyos de la calzada y otras partes de la vía se han convertido en un foco de contaminación que mantiene enfermos a niños y adultos.

De acuerdo a lo que explicaron, el mal estado de la carretera se ha aumentado luego de que se iniciaron los trabajos de la extensión del Metro de Santo Domingo hacia el sector de Punta, en Villa Mella, y que, conforme a lo que han escuchado, la vía no será intervenida hasta que dichos trabajos no concluyan.

“Eso está insoportable, no con caballos ni a pie se puede caminar por ahí y el Gobierno no hace nada”, son parte de las declaraciones ofrecidas por Juan López, un conductor que lleva más de 10 años trabajando como conductor del transporte público en la ruta que inicia en las cercanías de la estación Mamá Tingó, en la avenida Hermanas Mirabal, y que se extiende hacia el sector de Punta.

Otro de estos conductores, identificado como Alfredo de Aza, dice que “cuando arreglo una pieza del carro, se me jode otra”, pronunciamientos que hace en señal de protesta por la inacción de las autoridades que, pese a varios paros y denuncias hechas por estos, por comunitarios y por propietarios de negocios ubicados a lo largo de la carretera, la situación cada día empeora aún más.

Asimismo, explican que las aguas que se quedan apostadas producto de las lluvias y la falta de un buen drenaje pluvial se han convertido en focos de contaminación que presentan un color visualmente insano.

“Aquí todo el mundo está enfermo: grandes, viejos, niños. Esa agua está matando a uno”, afirma la abuela de una niña que cada día pone en peligro su vida y la de la pequeña al cruzar por lo que queda del espacio para los peatones, que también está en mal estado.

En conjunto, tanto residentes, propietarios de negocios y choferes esperan que en algún momento no muy lejano sus denuncias y reclamos lleguen a los oídos de las autoridades pertinentes y les den solución al mal que los aqueja y los mantiene viajando de una manera indigna.