El Viajero, las Remesas y las Familias Transnacionales

ElAvance | 31 octubre 2024

Por Julio César Valentín (TeDeJagua)

En el contexto de la globalización, las personas migran de un lugar a otro principalmente por razones económicas. Sin embargo, a diferencia de las olas de globalización del siglo XIX y principios del siglo XX, hoy en día observamos un flujo migratorio desde países poco industrializados hacia países industrializados. La migración hacia los países del norte implica costos y riesgos muy altos, por lo que actualmente muchos países del sur, ya industrializados, reciben inmigrantes de la misma región.

Un ejemplo de esto es la República Dominicana, que a principios del siglo XX comenzó a recibir inmigrantes provenientes diferentes islas caribeñas, muchas de ellas producto de colonización británica para trabajar en su floreciente industria azucarera. En el caso de República Dominicana y Haití, ambos países comparten la isla de La Española y mantenían economías similares a mediados del siglo XX. Sin embargo, la inestabilidad política y social en Haití rezagó su desarrollo, mientras que la República Dominicana, al no enfrentar estos obstáculos, pudo seguir creciendo sin mayores impedimentos. A pesar del crecimiento de la República Dominicana, Estados Unidos sigue recibiendo miles de dominicanos cada año; actualmente, aproximadamente 2.5 millones de dominicanos residen en el país norteamericano. Prácticamente todos tenemos un tío en “Nueva Yol”, mantenemos una relación a distancia, nos mandan ropa, dinero y muchos de esos familiares nos reciben cuando vamos de visita, mostrando cómo funciona la dinámica de una familia transnacional, que no siempre es fácil.

Una familia transnacional es aquella parte de una familia que se encuentra fuera de su país de origen debido a la migración, motivada por factores como los previamente mencionados. Estas familias no solo buscan preservar sus costumbres, sino también mantener el vínculo con sus seres queridos en el país natal. Según Bryceson, aunque las familias transnacionales viven separadas, crean y mantienen un sentimiento colectivo de bienestar y unidad; en otras palabras, se perciben como familia, incluso más allá de las fronteras nacionales.

Consuelo Martin, en su libro Nuevas direcciones para estudios sobre familia y migraciones internacionales, señala que debido a la distancia, los diversos medios de comunicación y los encuentros físicos esporádicos, las familias transnacionales deben reconstruir deliberadamente sus conceptos de familia y sus vínculos emocionales y económicos, ya que no pueden basarse en la interacción cotidiana limitada al espacio territorial nacional.

La separación familiar tiene diversas ramificaciones, y uno de los grupos más vulnerables en esta situación son los niños. El proceso migratorio, la presencia de figuras parentales sustitutas, y la exposición a una nueva cultura y formas de vida pueden desencadenar comportamientos y actitudes negativas en ellos. El duelo por la ruptura familiar impone un profundo daño psicológico, dejando cicatrices que perduran a lo largo de la infancia y en etapas posteriores de la vida.

La familia se ve compelida a forjar un nuevo modo de vida, adaptándose a distintas formas de relacionarse, comunicarse y definir roles en el hogar. Los padres pueden requerir la ayuda de cuidadores para sus hijos si optan por quedarse en sus lugares de origen. En este contexto, las remesas emergen como el principal o incluso único recurso para alcanzar sus aspiraciones, manteniendo un vínculo sólido que une tanto emocional como económicamente a la familia. Aunque el emigrante afronte dificultades, prioriza enviar estas remesas para sustentar a su familia. En el caso de la Republica Dominicana esa dinámica de las familias transnacionales tiene un impacto significativo en la economía del país. Según el Banco Central de la República Dominicana, las transferencias de dinero recibidas por los hogares dominicanos hasta febrero de 2022 sumaron 1,508.1 millones de dólares. Si se convierte esta cifra a la tasa de cambio actual de 55.50 pesos por dólar, el monto equivaldría a 83,699.55 millones de pesos. Esto resalta la relevancia de las remesas como un recurso crucial para los hogares en la República Dominicana. En los primeros ocho meses del año 2023, las transferencias de dinero recibidas ascendieron a 6,769.9 millones de dólares, evidenciando un aumento del 3.9 % con relación al mismo período del año anterior.