La “FUPU” y su problema “monárquico”

ElAvance | 05 noviembre 2026

Carlos Pérez Tejada

Cada uno de los tres principales partidos políticos de nuestro país tiene sus propias realidades y sus propios retos, algunos compartidos y otros muy particulares. En el caso de la Fuerza del Pueblo (FP), su principal desafío es la definición de su propia estructura. La imagen que ha transmitido hasta el momento es la de un partido “monárquico”, controlado por una familia y en el que el crecimiento, o la ruta hacia la última silla del poder, parece pasar exclusivamente por el apellido Fernández.

La historia conoce el porqué de la formación del partido y cómo una lucha de poder entre dos hombres dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) terminó provocando su división y la salida de sus filas de quien había sido tres veces presidente de la República.

Quedaron, por supuesto, varios escenarios del famoso what if: ¿qué habría pasado si Leonel Fernández simplemente no hubiese aspirado en aquel momento y hubiese dado paso al relevo? ¿Qué habría ocurrido si no hubiese subestimado el trabajo y la capacidad electoral del candidato Gonzalo Castillo? O quizás la más difícil de todas, ¿qué habría pasado si hubiese logrado entenderse políticamente con el entonces presidente Danilo Medina?

Todas esas posibilidades terminan orbitando alrededor de dos elementos que en política suelen pesar demasiado, la soberbia y el ego de quienes compitieron en aquel momento. Las respuestas a esas preguntas nunca las sabremos.

La realidad actual es que Leonel Fernández continúa siendo el presidente de su propio partido y, hasta el momento, no se ha impulsado con la misma fuerza otra figura nacional más allá de la de su propio hijo, Omar Fernández, actual senador del Distrito Nacional.

Básicamente, esto coloca al partido en una realidad política sustentada principalmente sobre dos figuras y un mismo apellido.

Algo parecido a una monarquía política.

Más que desarrollar una estrategia que permita construir nuevas figuras capaces de garantizar el crecimiento y la existencia futura del partido, la organización parece haberse dividido en dos grandes corrientes: una que respalda a Leonel Fernández, identificada por sus críticos con la “vieja política”, y otra que impulsa a Omar Fernández como representación de “lo nuevo”, de una generación más joven y de una forma distinta de hacer política.

Una de las críticas más frecuentes hacia el expresidente ha sido precisamente su aparente dificultad para dar paso a nuevos liderazgos dentro de su propia organización.

Pero las recientes declaraciones del “líder”, señalando que será a partir de 2028 cuando comenzará a impulsar con mayor fuerza a las nuevas generaciones, dejan abiertas varias lecturas.

La primera es que le tumba las expectativas al grupo que impulsa a Omar Fernández como posible candidato presidencial de cara a las elecciones de 2028.

La segunda es que podría interpretarse como una lectura estratégica de que el verdadero objetivo inmediato no sería necesariamente alcanzar el poder en 2028, sino consolidar a la Fuerza del Pueblo como principal fuerza opositora y preparar una competencia más favorable de cara a 2032.

Y la tercera posibilidad es que, en caso de alcanzar nuevamente la Presidencia, Leonel Fernández entienda que estaría frente a su última gran carrera por el poder y que, desde esa posición, podría impulsar el relevo generacional dentro de su partido.

Pero en todos los escenarios, el relevo que se promete desde el partido parece tener como principal figura a su propio hijo, Omar.

Y ahí es donde vuelve el problema. La percepción de una estructura monárquica permanece.

Si Leonel continúa siendo la principal figura y luego el relevo natural termina siendo Omar, la pregunta resulta inevitable ¿Después de Omar, quién?

¿Quién es el próximo liderazgo capaz de disputar y eventualmente ocupar la principal posición dentro del partido verde?

Porque un partido político que aspira a permanecer durante décadas necesita demostrar que puede producir liderazgos más allá de una familia, un apellido o una figura fundadora.

De lo contrario, el problema de la Fuerza del Pueblo no será solamente definir quién será su próximo candidato presidencial.

Será demostrar si realmente ha construido un partido o simplemente una sucesión.

Lo de una posible unión entre los partidos de oposición es un análisis para otro artículo.