Cerrar bibliotecas es cerrar oportunidades

ElAvance | 29 octubre 2026

Resulta preocupante conocer que alrededor de 60 bibliotecas públicas habrían cerrado sus puertas en la República Dominicana entre 2009 y 2026. Según las denuncias recientes, el abandono de estos espacios, la falta de mantenimiento y el desinterés de algunas autoridades municipales figuran entre las principales causas. Incluso se ha planteado cambiar el uso de determinadas instalaciones para destinarlas a otros servicios. Es una situación que debe llamarnos a la reflexión, especialmente cuando nuestro país necesita fortalecer la educación, promover la lectura y preparar a las nuevas generaciones para un mundo cada vez más competitivo. Cerrar una biblioteca no es simplemente clausurar un edificio; es reducir las oportunidades de acceso al conocimiento.

Las bibliotecas cumplen una función social que va mucho más allá de prestar libros. Son espacios de aprendizaje, investigación, encuentro comunitario y desarrollo cultural. En ellas pueden organizarse clubes de lectura, talleres de escritura, actividades infantiles, conferencias, capacitaciones tecnológicas y programas de apoyo escolar. En una época dominada por las pantallas, la información inmediata y las redes sociales, necesitamos más lugares que fomenten la concentración, el pensamiento crítico y el hábito de aprender. En lugar de cerrar bibliotecas, deberíamos modernizarlas, dotarlas de tecnología y convertirlas en centros activos de formación para nuestras comunidades.

Las alcaldías, junto al Ministerio de Cultura y las demás instituciones competentes, deben asumir el compromiso de recuperar estos espacios y garantizar su funcionamiento. Pero también corresponde a las escuelas, las familias y las organizaciones comunitarias promover su utilización. De poco sirve mantener una biblioteca abierta si no desarrollamos actividades que motiven a los ciudadanos a visitarla. República Dominicana aspira a convertirse en una sociedad más educada, innovadora y productiva, y ese objetivo exige invertir en conocimiento. No podemos hablar de progreso mientras permitimos que desaparezcan los espacios que ayudan a construirlo. Las bibliotecas no son un lujo ni una carga innecesaria: son una inversión en el futuro de nuestra gente.