Los delincuentes vuelven a temerle a la Ley

ElAvance | 27 septiembre 2026

Durante las últimas semanas la Policía Nacional ha mostrado una actitud mucho más ofensiva frente a individuos buscados por homicidios, atracos y otros delitos graves. Solo septiembre acumula decenas de fallecidos en intervenciones policiales, mientras otros perseguidos han optado por entregarse voluntariamente ante las autoridades. Ese cambio de dinámica ha generado expresiones de respaldo hacia la institución y una sensación que durante mucho tiempo muchos ciudadanos reclamaron, de que sea el delincuente quien le tema a la autoridad y no el ciudadano honrado quien tenga que vivir encerrado por miedo al delincuente.

Pero la llamada “mano dura” solo puede ser sostenible cuando está acompañada de ley, investigación y debido proceso. La Policía tiene derecho a defenderse cuando sus agentes son atacados y la sociedad necesita una institución capaz de perseguir con determinación a quienes cometen delitos. Eso no significa otorgar una licencia para matar ni convertir el popular “29” en política de Estado. Cada muerte producida durante una intervención debe investigarse y documentarse con transparencia. La fortaleza de una Policía profesional consiste precisamente en poder actuar con firmeza sin colocarse fuera de la ley.

La Policía atraviesa una oportunidad importante para fortalecer la confianza ciudadana. Debe aprovecharla persiguiendo al criminal, apresando al prófugo, recuperando las calles y garantizando que quien viole la ley enfrente consecuencias. La sociedad dominicana reclama autoridad porque está cansada de que el desaprensivo parezca tener más derechos sobre una esquina que la familia que vive en ella. Firmeza, sí; abusos, nunca. Que el delincuente tenga miedo, pero no de morir a manos del Estado; sino que tenga miedo de ser localizado, arrestado, juzgado y condenado. Ese es el verdadero poder de una Policía fuerte y de un Estado que se respeta.