El Cibao siente el Cambio

ElAvance | 17 septiembre 2026

Durante décadas, una de las grandes quejas de los ciudadanos sobre quienes nos gobernaban era la centralización de la inversión y el desarrollo, la infraestructura y los servicios en el Gran Santo Domingo. Por eso, resulta importante la apuesta que, durante la gestión del presidente Luis Abinader, se ha realizado por Santiago y la región Norte. Solo en Santiago, el Gobierno reporta más de RD$110,000 millones en inversión pública durante sus primeros cinco años, distribuidos en más de 200 obras e intervenciones. Monorriel, Teleférico, saneamiento del Arroyo Gurabo, carreteras, viviendas, redes eléctricas, hospitales y nuevas inversiones en agua potable forman parte de una transformación que responde también al crecimiento de una ciudad cuya huella urbana ha pasado de unos 90 a 138 kilómetros cuadrados.

La importancia de estas inversiones trasciende los límites de Santiago. El Gobierno estima que Santiago y el Cibao generan cerca del 40 % del producto interno bruto nacional, con un peso determinante en zonas francas, industria, agropecuaria, comercio, logística y generación de empleos. Por eso, invertir en movilidad, agua, saneamiento, electricidad y carreteras en esta región también significa invertir en productividad. Un trabajador que tarda menos en desplazarse, una industria con mejores servicios o una mercancía que llega más rápido a su destino representan menores costos y mayor competitividad. Además, Santiago funciona como el gran punto de articulación económica entre la Línea Noroeste, Puerto Plata, Espaillat, La Vega y buena parte de la región Norte.

La decisión de fortalecer el Cibao responde, por tanto, a una necesidad estratégica del desarrollo nacional, la República Dominicana necesita más de un motor económico. Santo Domingo debe continuar avanzando, pero el país no puede seguir concentrando todas sus oportunidades alrededor de la capital. Apostar por Santiago y el Norte permite descentralizar empleos, inversiones y servicios, mientras crea condiciones para atraer todavía más capital privado. Ese puede convertirse en uno de los legados importantes de esta etapa: avanzar hacia un país con varios polos de desarrollo capaces de complementarse entre sí. Porque cuando crece Santiago, cuando produce el Cibao y cuando se fortalece el Norte, no gana una región sobre otra, sino que gana la República Dominicana.