Haití: un país atrapado entre las bandas y el abandono internacional

Ruth Encarnacion | 26 agosto 2026

Puerto Príncipe. Haití vuelve a estremecer al mundo, pero la atención internacional sobre su tragedia parece diluirse mientras la violencia se profundiza. El más reciente episodio ocurrió en Kenscoff, donde una ofensiva de la coalición de bandas Viv Ansanm dejó al menos 47 muertos, 22 heridos y más de 50 personas secuestradas, según Naciones Unidas y medios internacionales.

La crisis haitiana tiene raíces profundas. Décadas de inestabilidad política, pobreza, desastres naturales y debilidad institucional prepararon el terreno para el avance de las organizaciones criminales. El asesinato del presidente Jovenel Moïse, en 2021, agravó el vacío de poder y aceleró la expansión de las pandillas.

Hoy, grupos como Viv Ansanm dominan amplias zonas de Puerto Príncipe y controlan importantes rutas de comunicación. La violencia ha provocado el desplazamiento de alrededor de 1.5 millones de personas, mientras los secuestros, asesinatos, violaciones e incendios forman parte de la realidad cotidiana de miles de haitianos.

A la inseguridad se suma una emergencia humanitaria. Cerca de 5.7 millones de haitianos enfrentan inseguridad alimentaria aguda, de acuerdo con estimaciones citadas por Human Rights Watch, mientras millones necesitan asistencia humanitaria.

¿Y dónde está la comunidad internacional?

La comunidad internacional no ha estado completamente ausente. Naciones Unidas, Estados Unidos, Canadá, países europeos, organismos regionales y organizaciones humanitarias han destinado recursos y han impulsado distintas iniciativas.

El problema es que la respuesta ha sido insuficiente frente a la dimensión de la emergencia.

En 2024 comenzó el despliegue de una Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, encabezada por Kenia, pero la operación enfrentó desde el principio problemas de financiamiento, personal y equipamiento.

Ante sus limitaciones, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó en septiembre de 2025 una nueva Fuerza de Supresión de Pandillas, destinada a sustituir la misión anterior y reforzar la lucha contra las organizaciones criminales.

Pero sobre el terreno, la realidad continúa siendo dramática.

La propia Organización de Estados Americanos ha advertido este mes que la fuerza internacional necesita más personal, equipos y financiamiento para poder garantizar condiciones mínimas de seguridad, especialmente ante la intención de Haití de celebrar elecciones generales el 13 de diciembre de 2026, las primeras en una década.

Haití no solo enfrenta el poder de las bandas; enfrenta también el riesgo de que el mundo se acostumbre a su tragedia.