El partido de “ninguno”

ElAvance | 25 agosto 2026

Existe un dato que debería preocupar a todos los partidos políticos dominicanos, y es que en distintas mediciones de opinión pública, cuando se pregunta a los dominicanos con cuál partido se identifican, “ninguno” aparece como una de las respuestas con mayor peso. Más allá de las diferencias metodológicas entre encuestas, el fenómeno revela una realidad política dura, una parte importante de la población no siente que las organizaciones tradicionales la representen. Este es el resultado de ese quehacer politico que no supo evolucionar como lo hicieron los tiempos y las sociedades. Las elecciones de 2024 lo dejaron evidenciado, con una abstención considerable, especialmente en los comicios municipales. Existe una masa de ciudadanos que observa la política desde lejos, desconfía de sus actores y, llegado el momento de votar, simplemente decide quedarse en casa.

Por eso, a dos años de las próximas elecciones, la verdadera competencia no debería limitarse a determinar quién será el candidato de cada organización. El gran desafío estará en conquistar al partido de los desencantados. Todos los partidos tendrán que preguntarse qué están haciendo para conectar con ese ciudadano que trabaja, paga impuestos, enfrenta problemas cotidianos y no necesariamente se siente representado por una bandera partidaria. Las ruedas de prensa, los ataques entre dirigentes, las caravanas y los discursos tradicionales quizás movilicen a las bases, pero difícilmente entusiasmen a quien dejó de creer en la política. Ese ciudadano necesita escuchar propuestas concretas sobre electricidad, seguridad, empleo, educación, salud, tránsito y costo de vida; necesita sentir que votar puede producir una diferencia real en su vida.

El 2028 podría decidirse precisamente ahí. No necesariamente entre quienes hoy se declaran para cualquier organización política, sino entre cientos de miles de dominicanos que todavía no sienten lealtad hacia ninguna de ellas. El partido que logre escuchar a esa población, interpretar sus preocupaciones y, sobre todo, convencerla de volver a participar tendrá una ventaja extraordinaria. Porque el mayor adversario de los partidos dominicanos quizás ya no sea el partido que tienen enfrente. Es ese enorme partido silencioso llamado “ninguno”.