Una oposición sin soluciones

ElAvance | 16 agosto 2026

Los dos principales partidos de oposición tienen una particularidad difícil de ignorar: sus líderes, Leonel Fernández y Danilo Medina, acumulan veinte años de gobierno en la historia democrática de la República Dominicana. Sin embargo, las líneas de mensajes que emiten desde sus respectivas organizaciones llevan a preguntarse por qué hoy cuestionan problemas que tampoco lograron resolver durante esas dos décadas, cuando tuvieron la oportunidad y la responsabilidad de hacerlo. Criticar es un derecho y, prácticamente, una obligación de toda oposición, pero esa crítica pierde fuerza cuando no viene acompañada de memoria, autocrítica y propuestas.

Lo más preocupante es que el debate político de ambas organizaciones parece haberse reducido a la queja permanente. Semana tras semana, rueda de prensa tras rueda de prensa, se suceden declaraciones de congresistas y pronunciamientos partidarios en los que abundan los cuestionamientos al Gobierno, pero escasean las soluciones concretas. La oposición continúa haciendo política con un modelo arcaico, olvidando que hoy la información está al alcance de todos los ciudadanos, que el país ha progresado en múltiples áreas y que, aunque todavía queda mucho por hacer, resulta poco convincente señalar problemas que también tuvieron la oportunidad de corregir y no lo hicieron. Más preocupante aún es que proyectan la imagen de una oposición sin visión, sin un plan claro y sin propuestas. En definitiva, una oposición vacía.

Con el 2028 cada vez más cerca, el oficialismo ya comienza a definir su ruta política, mientras la oposición continúa atrapada en un discurso reactivo. Si los partidos opositores desean volver a conectar con el electorado, tendrán que abandonar la política tradicional de la denuncia constante y sustituirla por una agenda de ideas, propuestas y soluciones. Porque las elecciones no las gana quien más critica, sino quien logra convencer a los ciudadanos de que puede construir un futuro mejor. Y hoy, esa sigue siendo la gran deuda de la oposición dominicana.