No todo es política

ElAvance | 22 julio 2026

El dominicano es un "animal político", y como tal, la política tiene un impacto profundo en la vida de los ciudadanos, pero no todo lo que ocurre en un país es un asunto político. Por décadas hemos caído en la peligrosa costumbre de interpretar cualquier conflicto, error o controversia bajo el lente de la confrontación partidaria. Todo parece tener un responsable político, incluso cuando los hechos pertenecen al ámbito privado. El caso más reciente, relacionado con un equipo de béisbol juvenil de una federación local, es un claro ejemplo. Se intentó convertir una situación interna de una entidad privada en un escándalo gubernamental, hasta que el propio ministro de Deportes tuvo que explicar que en el ministerio no existía ninguna documentación sobre el caso. Y era lógico, no podía existir, porque nunca fue un asunto de competencia estatal.

Esta tendencia a politizarlo todo solo sirve para distorsionar la realidad y dificultar encontrar soluciones. Cuando confundimos lo público con lo privado, terminamos exigiendo respuestas a quien no le corresponde darlas y desviando la atención de los verdaderos responsables. No todo problema empresarial es culpa del Gobierno, como tampoco todo conflicto deportivo, comunitario o institucional tiene una raíz política. Una democracia madura requiere ciudadanos capaces de diferenciar las responsabilidades del Estado de las obligaciones de las organizaciones privadas y de los propios individuos. De lo contrario, terminamos alimentando una narrativa de confrontación permanente que solo genera más ruido que soluciones.

Andrés Oppenheimer escribió en Basta de historias que la educación es demasiado importante para dejársela únicamente a los políticos. La reflexión puede extenderse a muchos otros ámbitos de la vida nacional. El deporte, la cultura, la vida empresarial y buena parte del desarrollo social necesitan instituciones fuertes, ciudadanía responsable y liderazgo, no una permanente batalla partidaria. Aprender a separar lo político de lo privado es también una forma de fortalecer nuestra democracia. Porque cuando todo se convierte en política, al final dejamos de discutir los problemas reales y comenzamos a pelear por problemas que nunca fueron políticos.