La batalla contra el crimen cobra vidas de ambos bandos: Siete policías y más de 90 presuntos delincuentes han muerto en el último año

Martin Severino | 24 junio 2026

Las muertes de agentes y delincuentes reflejan el alto precio de la lucha contra el crimen.

Por Martin Severino

Santo Domingo. – La lucha contra la delincuencia en la República Dominicana continúa dejando secuelas tanto en las comunidades afectadas por la violencia como en los organismos responsables de garantizar la seguridad ciudadana. En medio de operativos, persecuciones y enfrentamientos armados, miembros de la Policía Nacional han perdido la vida mientras cumplían con sus funciones, evidenciando los riesgos que conlleva el ejercicio de la labor policial.

Cada muerte de un agente representa no solo una pérdida para la institución, sino también para las familias que esperan su regreso al finalizar una jornada de trabajo. Detrás de cada uniforme hay historias personales marcadas por el compromiso de servir y proteger, en un contexto donde la confrontación con estructuras delictivas continúa siendo una realidad cotidiana.

Paralelamente, las acciones policiales desarrolladas para enfrentar la criminalidad han derivado en numerosos enfrentamientos en los que también han resultado muertos presuntos delincuentes. Estos hechos han abierto nueva vez el debate sobre el uso de la fuerza, los procedimientos empleados por los organismos de seguridad y la necesidad de garantizar que cada actuación se realice dentro del marco legal establecido.

Las autoridades sostienen que todas las intervenciones son ejecutadas bajo protocolos institucionales y que cada incidente es objeto de investigación para determinar las circunstancias en que ocurrieron los hechos. Sin embargo, la recurrencia de estos casos mantiene la atención de diversos sectores de la sociedad, que observan con preocupación el impacto de la violencia tanto en quienes la combaten como en quienes forman parte de ella.

Sede de la Policía Nacional.

Este reportaje examina el costo humano que enfrenta la Policía Nacional en el cumplimiento de sus funciones, así como el contexto en el que se producen estos hechos, a partir de testimonios, datos oficiales y las voces de quienes viven de cerca las consecuencias de una realidad marcada por la inseguridad y la confrontación.

Las estadísticas de la Dirección Central de Análisis y Documentación Delictiva de la Policía Nacional reflejan que, entre los años 2025 y lo que va de 2026, un total de siete agentes han perdido la vida en el cumplimiento de sus funciones.

De acuerdo con el registro oficial del Departamento de Información y Estadísticas, durante 2025 se contabilizaron cuatro policías caídos en servicio, mientras que en 2026 la cifra asciende a tres.

El informe detalla que en febrero de 2025 se produjo una muerte, mientras que en marzo, abril y mayo de ese mismo año falleció un agente en cada mes. En tanto, durante 2026 se reporta un policía caído en marzo, uno en abril y otro en mayo.

Los meses restantes del período analizado no registran decesos de miembros policiales en el ejercicio de sus labores, según los datos oficiales de la institución.

Ante la pérdida de un miembro en el cumplimiento de sus funciones, la Policía Nacional activa un protocolo de acompañamiento dirigido a brindar apoyo integral a los familiares del agente fallecido.

Adolfo Mejía Mella Brito, fallecido el pasado mes de mayo.

La institución garantiza la realización de las honras fúnebres correspondientes, gestiona la pensión de sobrevivencia y facilita el acceso a los beneficios contemplados en la Ley 590-16, acciones con las que busca reconocer el servicio, la entrega y el sacrificio de quienes perdieron la vida mientras cumplían con el deber de proteger a la ciudadanía.

Estas medidas forman parte del respaldo institucional que se ofrece a las familias en uno de los momentos más difíciles, procurando que reciban el apoyo necesario tras la irreparable pérdida de su ser querido.

Al conversar con un equipo del periódico El Avance, el vocero de la Policía Nacional, el coronel Diego Pesqueira, destacó que la institución mantiene una política de solidaridad y acompañamiento con los familiares de los agentes que pierden la vida en el cumplimiento del deber, brindándoles el respaldo necesario en medio del difícil proceso que representa la pérdida de un ser querido.

Asimismo, resaltó que el sacrificio de estos hombres y mujeres constituye un compromiso permanente con la seguridad de la población y merece el reconocimiento de toda la sociedad.

Pesqueira también valoró que, pese a los riesgos inherentes a la labor policial y a los casos de agentes caídos en servicio, cada año numerosos jóvenes continúan ingresando a las filas de la institución motivados por el deseo de construir un mejor futuro para ellos y sus familias.

Explicó que muchos ven en la Policía Nacional una oportunidad de progreso que les permite obtener un empleo estable, costear sus estudios universitarios, cumplir con las responsabilidades del hogar y acceder a beneficios como un seguro de salud integral para ellos y sus dependientes, además de otras facilidades contempladas para los miembros de la institución.

El caso más reciente

El sargento de la Policía Nacional Adolfo Miguel Mella Brito perdió la vida en mayo de este año durante un intercambio de disparos registrado en el sector La Joya, ubicado en el kilómetro 14 de la autopista Duarte, en Santo Domingo Oeste.

De acuerdo con los informes, el incidente se produjo mientras agentes policiales desarrollaban labores de patrullaje preventivo en la zona, momento en que fueron recibidos a tiros por presuntos delincuentes. En el hecho también resultaron lesionados el raso Arturo Morillo Clinton y el ciudadano José Manuel Capellán.

Testimonio de agente revela el impacto emocional de perder compañeros

Uno de los aspectos más difíciles de la carrera policial es enfrentar la pérdida de un compañero de armas. Así lo expresó un agente entrevistado, que habló en anonimato, explicó que la muerte de un miembro de la institución genera un profundo impacto emocional, especialmente cuando se trata de una persona con la que se compartieron años de servicio o perteneció a la misma promoción. El uniformado destacó que, en los casos en que un policía fallece en el cumplimiento de sus funciones, la Policía Nacional brinda acompañamiento y apoyo a sus familiares.

Sin embargo, aseguró que el dolor no desaparece fácilmente, al tiempo que recordó que uno de los momentos más difíciles para un agente es cuando llegan fechas especiales y observa a las familias reunidas mientras él debe continuar en las calles cumpliendo con su deber de proteger y servir a la ciudadanía y arriesgando su vida. A su juicio, esa realidad refleja uno de los mayores sacrificios que asumen los hombres y mujeres que integran la institución del orden.

La muerte de un compañero también obliga a muchos agentes a reflexionar sobre los riesgos inherentes a una profesión en la que cada jornada de trabajo puede representar una situación de peligro. Cada pérdida deja una huella entre quienes continúan prestando servicio, pues les recuerda que detrás del uniforme hay padres, madres, hijos y esposos que diariamente salen de sus hogares sin la certeza absoluta de regresar al final del día.

Para muchos policías, estos hechos generan momentos de profunda introspección sobre la fragilidad de la vida y la posibilidad de que ellos mismos puedan convertirse en la próxima víctima de la violencia o de un incidente ocurrido durante el cumplimiento del deber. Aun así, continúan desempeñando sus funciones con la responsabilidad que exige la labor policial, conscientes de que su compromiso con la seguridad ciudadana implica asumir riesgos que pocas profesiones enfrentan de manera tan constante.

Del otro lado los delincuentes fallecidos se acercan a los cien

Recientemente, al término de una reunión de la Fuerza de Tarea Conjunta, la ministra de Interior y Policía, Faride Raful, informó que hasta la fecha se han registrado 93 muertes de presuntos delincuentes en intercambios de disparos con agentes de la Policía Nacional. La funcionaria ofreció la cifra al presentar un balance de las acciones que desarrollan las autoridades en la lucha contra la delincuencia y la criminalidad.

De su lado, el director de la Policía Nacional, Andrés Modesto Cruz, aseguró que los casos registrados han ocurrido en el marco de intervenciones realizadas conforme a los protocolos institucionales establecidos. Tanto la ministra como el alto oficial señalaron que las actuaciones de los agentes se han ejecutado en apego a los procedimientos legales vigentes, destacando el compromiso de las autoridades con el respeto a las normas que regulan el uso de la fuerza.

Las cifras recopiladas evidencian que la lucha contra la delincuencia continúa representando un alto costo humano para la sociedad dominicana. Mientras agentes policiales pierden la vida en el cumplimiento de su deber, decenas de presuntos delincuentes también han fallecido en enfrentamientos con las autoridades, reflejando la complejidad de un fenómeno que sigue desafiando los esfuerzos de seguridad pública.

Detrás de cada estadística existen historias de familias afectadas por la violencia, independientemente del lado en que se encuentren. La pérdida de vidas humanas pone de manifiesto la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención del delito, promover mayores oportunidades para los sectores vulnerables y continuar mejorando los mecanismos de actuación de los organismos responsables de hacer cumplir la ley.

En ese contexto, el desafío para las autoridades no solo consiste en combatir la criminalidad, sino también en garantizar que cada intervención se realice dentro del marco legal y con pleno respeto a los derechos fundamentales. La búsqueda de una sociedad más segura requiere un equilibrio entre la firmeza en la persecución del delito y el fortalecimiento de políticas que contribuyan a reducir las causas que alimentan la violencia y la inseguridad que actualmente se registra en la República Dominicana.