La Televisión Dominicana: Romántica como poco…

ElAvance | 16 junio 2026

Gabriel López.

“Si vuelvo a escuchar a alguien más cantar ‘Éxito’ en algún talent show de televisión dominicana, me va a dar una sirimba. ¿La gente no se harta de lo mismo, es?”.

Esa fue la expresión que floreció en mi mente cuál loto a la luz del sol al ver un clip de redes sociales de uno de tantos talent shows de domingo habituales en la televisión dominicana.

Algunas cosas nunca cambian. Y parece que el formato de entretenimiento por excelencia del dominicano no lo ha hecho tampoco. El espacio que dejaron titanes como Yaqui, Freddy y el viejo Corpo es insustituible, al punto que el vacío de autoridad cultural, creatividad, impacto social y verdadero mainstream aún sigue sin ser reclamado… aunque muchos pudiesen decir que cierto individuo de cierto edificio carmesí lo está llenando.

La creatividad televisiva dominicana se ha quedado estancada: variedades con modelos sacudiendo el trasero, deportivas que son un escaparate de los egos y memorias a largo plazo de viejos cronistas, múltiples espacios de “opinión” de políticos y abogados sin carrera en canales UHF que aún no sabemos de donde se financian (si sabemos, pero nos haremos los locos), y el eterno antídoto a la desidia del dominicano: la comedia barata, burda y morbosa que nos hace reír para no llorar.

Existen sus grandes y evidentes excepciones: productores, comunicadores y personalidades con convicciones propias y un capital privado que los hace flotar un año más en el aire mientras los views de YouTube se comen los ratings. Sin embargo, ser una excepción en un ecosistema que no ha evolucionado con el tiempo ni la tecnología, no asegura trascendencia, relevancia… al menos: supervivencia.

En medio de nuevos sistemas de entretenimiento, la era del streaming, las series limitadas, docuseries, podcasting, vlogging y todo un microuniverso de conectividad, la televisión dominicana es romántica como poco… obsoleta como mucho. Necesitamos una profilaxis de 360 grados: desde los acuerdos de INDOTEL con las propiedades de los canales, la conversación de la “supuesta” digitalidad, la capacitación continua a nivel de creatividad y producción, salarios dignos para técnicos y operarios, ry sobre todo: realzar el estándar de la imagen del comunicador como profesional de la palabra y representante de la cultura del país.

Hemos caído en la trampa del “el pueblo elige su contenido”, al ofrecerle exactamente el reflejo de su ignorancia como una cámara de eco. La televisión dominicana merece un renacer cual ave fénix. Pero para ello, tenemos que matarla primero.

Yaqui, Freddy, Corporán… ya no están. Y nos hemos mantenido añorando y remembrando esos viejos años con ellos. Tristemente ya no volverán. Pero su espíritu nos da la capacidad de darnos la oportunidad de crear un nuevo valor cultural y creativo. La nueva generación está aquí. Las cámaras, luces y espacios están vacíos… al menos espiritualmente, esperando a las mentes creativas de HOY.

Quien tome las riendas, tendrá la grandeza en sus manos.