Otro día, otro motorista

ElAvance | 27 mayo 2026

Las redes se han convertido en el escenario para mostrar la cruda realidad de los motoristas, esos “padres de familia” que encontraron en el transporte ligero un mecanismo para “buscárselas”, y llevar comida a la mesa de sus familias. Sin embargo, lo que inició siendo el método de transporte más barato, ha pasado a ser sinónimo de peligro, violencia y terrorismo.

Sabemos que no cumplen con la mayoría, por no decir todas, las leyes de tránsito. Sabemos que la mayoría, más del 60% de estos no tiene documentos oficiales, licencia de conducir. Sabemos que muchos de ellos portan armas blancas, videos que circulan a diario por la esfera digital lo comprueban a diario. Sabemos que la mayoría vienen de estratos sociales marginados. Sabemos que la mayoría no han tenido la preparación académica, ni las oportunidades para contar con los valores de la buena comunidad. Sabemos todo eso, pero no se ha actuado para ello.

Las pandillas de motoristas, los ataques a diario a ciudadanos han creado un estado de anarquía con esos grupos. La respuesta de las autoridades debe de ser de puño de hierro. Sociólogos e historiadores han expuesto que somos una sociedad acostumbrada a la mano dura, y es esta la que nos ha hecho falta con el caso de los motoristas.