¿Volveré a aspirar a diputado?

ElAvance | 06 julio 2026

Jorge Amado Méndez

Abogado

Desde 2023 mucha gente me pregunta si volveré a aspirar a diputado por el Distrito Nacional. Mi respuesta siempre es la misma: la pregunta correcta no es si vuelve Jorge Amado; la pregunta es cuántos más se van a atrever a dar el paso.

La experiencia de hace 3 años me dejó una lección contundente, el país no lo cambia una sola persona. Lo transforma una ciudadanía que decide involucrarse. Cuando me inscribí como precandidato, creía que bastaba con tener buenas ideas sobre familia, valores y la eliminación de trabas al emprendimiento. Aprendí que las ideas sin una base social no ganan, y que si los ciudadanos comprometidos abandonan la política, esta se le deja a los de siempre.  Por eso, este artículo no es sobre mí. Es sobre nosotros.

Nos quejamos a diario del tapón, de la basura en las calles o del anticipo que asfixia a las Mipymes, pero pocos nos sentamos en la mesa donde se decide.

Si te indigna que el anticipo se coma la ganancia de tu negocio, involúcrate en un partido y propón.

Si te duele que tus hijos crezcan sin referentes claros, intégrate a la junta de vecinos y exige.

Si te agota perder dos horas diarias en el tapón, asume un rol político y aporta soluciones.

No necesitas un apellido sonoro, ni millones en el banco. Necesitas convicción y tiempo. El sistema urge de cuadros técnicos, gente seria, padres y madres dispuestos a consensuar en lugar de trancar el juego. Necesitamos ciudadanos que vayan a construir, no a sabotear.

En 2023 salí a caminar solo. Si para el 2028 salen cientos de ciudadanos dispuestos a trabajar por la familia, por el bolsillo y por el tiempo de nuestra gente, entonces sí transformaremos el país. No esperes al candidato perfecto. Sé tú el ciudadano que tu país necesita. Participa en un partido, un movimiento o una junta vecinal. Opina, fiscaliza y, si tienes la vocación, aspira.

El país no se arregla desde las gradas comentando; se arregla en la cancha, trabajando, exigiendo, jugando.

Mientras tanto, seguiré escribiendo, proponiendo y haciendo cuanto esté a mi alcance. Hoy, mi mayor aspiración no es ocupar una curul; es que el que lea este mensaje entienda que la política es el arte de lo posible, y que lo posible empieza con la voluntad de cada uno de nosotros. 

¡Atrévete!