Un año de decisiones difíciles

ElAvance | 02 enero 2026

Carlos Pérez Tejada

El dominicano es un ser especial y bastante peculiar, simplemente no conocemos el “término medio”, somos uno de los dos polos extremos. El expresidente y pensador, Joaquín Balaguer en su obra “La isla al revés” expone de manera magistral esta idea al decir que el dominicano vive en una lucha constante entre los impulsos de la civilización y lo de la barbarie; que somos capaces de realizar los mayores actos de nobleza, pero también de ser pasionalmente violentos. Los ejemplos continúan cuando ejemplifica como podemos pasar de la idolatría a una figura política a su rechazo absoluto; y que es la figura de una autoridad fuerte la que puede moderar esos impulsos del dominicano. Y el 2026 inicia con el reto de ejecutar decisiones difíciles, pero necesarias.

A pesar de los grandes avances que hemos logrado como país, llegamos al punto de que debemos de tomar decisiones que no recibirán la aprobación popular, pero que inevitablemente son necesarias para continuar en el carril que hemos venido transitando en las últimas tres décadas. Pero ninguna gran e importante decisión es fácil, la historia demuestra como estas decisiones solo han sido reconocidas gracias al Padre Tiempo, pero que la visión corta de la humanidad en su momento no ha sabido entender.

En los 80, Margaret Thatcher “la dama de hierro”, tomó la decisión de cerrar fábricas estatales que eran ineficientes y solo reportaban pérdidas para el Estado, y a su vez las privatizó. Esto le trajo el rechazo de la clase trabajadora, hubo huelgas y críticas. Sin embargo, fue una de las medidas que impulsó que Londres se convirtiera en uno de los centros financieros más importantes del mundo y se modernizara la economía británica.

Otro ejemplo es el caso de la “Agenda 2010”, una medida que fue un suicidio político en el corto plazo, pero definitivo en el largo. A principios de los años 2000, el canciller Gerhard Schröder implementó una serie de reformas estructurales que recortaban beneficios sociales y flexibilizaban el mercado laboral para salvar a una economía que se encontraba estancada. La reacción inmediata fue de huelgas semanales, protestas masivas y acusaciones contra el gobierno de desmantelar las ayudas sociales. Pero en el largo plazo, estas medidas fueron las que sacaron a Alemania del desempleo masivo y la convirtieron en una de las economías más robustas en Europa.

En nuestro país tenemos ejemplos como el de Salvador Jorge Blanco, el cual asumió el poder con una economía golpeada, en quiebra prácticamente. Tuvo la responsabilidad de aplicar un paquete económico, que en su momento fue criticado, quizás porque fue el primer gran choque económico que modernizó la economía dominicana. Esta difícil decisión fue el punto de ruptura entre el viejo modelo económico y del nuevo. Esto también sirvió para el despegue del turismo y las zonas francas. De ser una decisión dolorosa, terminó siendo el andamiaje sobre la cual se construyó la economía más pujante de la región.

Este 2026 se presta para ser un año de tomar las decisiones difíciles que todavía tenemos pendiente como país. En términos económicos la necesidad de una reforma es necesaria; pero esta reforma no debe de ser solo enfocado en recaudaciones, sino también que implique una mejora y optimización en el gasto. En sectores críticos como la educación y salud debemos de enfocarnos en la calidad y no solo en la cantidad. La crisis del tránsito es el mejor ejemplo de la falta de fiscalización; por lo que ya es una obligación el de tomar la decisión y aplicar todas las leyes de tránsito que tenemos, fiscalizar sin miramientos y de una vez por todas el empezar a organizarnos en las vías que transitamos. El tema energético es otro ejemplo de la fiscalización, todos aquellos que pagan religiosamente su factura eléctrica no deben de cargar con casi cerca de un millón de hogares que no lo hace. Además, la modernización en infraestructura energética debe de ser una decisión a largo plazo.

Tenemos un país que ha avanzado y tiene todas las ganas de seguir el camino del progreso hasta dejar de ser uno “en vías de desarrollo”. Pero para continuar ese camino brillante y de oportunidades debemos tomar decisiones difíciles, impopulares, pero, que son las necesarias. Las posiciones de poder tienen su peso en los cambios que pueden lograrse y su trascendencia en la historia. El “Padre tiempo” se encargará de juzgar estas decisiones como las correctas, y la historia juzgará con valentía y liderazgo a quienes se encarguen de tomarlas.

¡Feliz Año 2026!