Tránsito en emergencia
ElAvance | 26 marzo 2025
Por: Orlando Jorge Villegas
Recientemente, el destacado escritor, comunicador e intelectual Federico Jovine, en una de sus columnas diarias en el Listín Diario, recomendó que el gobierno declarara en emergencia el tránsito en el Distrito Nacional.
La realidad es que la epidemia vial en nuestra capital se ha convertido en un elemento que dificulta la convivencia ciudadana, altera la paz y el orden, y demuestra lo peor de nuestra sociedad. Han sido suficientes las advertencias de diferentes sectores, incluyendo la Sociedad Dominicana de Psiquiatría, que han explicado las consecuencias del desastre en nuestras calles y vías, desde nuestra economía, hasta en la conducta de los transeúntes.
Evidentemente, esta situación no es nueva ni particular del gobierno actual, sino que ha venido arrastrándose desde hace años, y en el momento que era más oportuno actuar, las autoridades no tuvieron ni la voluntad ni la capacidad de hacer lo necesario para enmendar el desastre, hoy evolucionado a caos.
La raíz de la tortura vial a la que nos enfrentamos diariamente tiene sus causas en tres frentes: el primero, y más complejo, es en la conducta de los ciudadanos que manejan vehículos. Salir a una calle en Santo Domingo es como entrar a una jungla (sin ánimo de insultar a los animales), porque ingresamos a un juego de supervivencia, velocidad, trucos, cortes de pastelitos, volarnos el semáforo, sacarle la lengua al agente de DIGESSETT, entre otros.
No podemos dejar de lado los insultos entre los imprudentes, y los accidentes pendejos donde resultan, muchas veces, muertos los más inocentes. El segundo frente es la falta de coordinación, estrategia y táctica de las autoridades gubernamentales y municipales. Esto, sumado al pésimo manejo de los conductores, es lo que conduce al caos vial.
Pero en el caso particular de las autoridades, como el tema se les ha salido de control, entraría como un “silver lining” la propuesta de Jovine: declarar en emergencia el tránsito en el Distrito Nacional. Actualmente, la forma más idónea de enfrentar esta epidemia es utilizar esa figura jurídica para poder implementar una serie de acciones, tanto institucionales como operativas, que puedan, dentro del desorden existente, aliviar la carga vehicular de la ciudad capital.
Dentro de ese replanteamiento de las políticas actuales implementadas por las diferentes instituciones, pondría en perspectiva el rol de los agentes de la DIGESSETT, que a veces contribuyen más a los tapones, por mencionar una de las enfermedades, que a la circulación vehicular.
El tercer frente es una realidad que, indirectamente, cada gobierno desde el año 2000, salvo el actual, ha tenido su cuota de responsabilidad: concentrar la economía en el Distrito Nacional. Hago la excepción del gobierno del presidente Abinader, no por una simpatía natural como militante del PRM, sino porque ha fortalecido otras provincias como Santiago de los Caballeros e Higüey con proyectos gubernamentales, y facilitado la inversión del sector privado.
En el caso del Distrito Nacional, el actual gobierno ha implementado más políticas sociales que obras de infraestructura (entrega de títulos, bonos, financiamientos de pymes, etc). La incidencia económica del Distrito Nacional provoca que ciudadanos de todo el país vengan en búsqueda de oportunidades profesionales y académicas. Descentralizar la capital sigue siendo un reto.
Ojalá y se pueda declarar en emergencia el tránsito en nuestra metrópolis. De lo contrario, la convivencia será imposible, y las consecuencias sociales inmedibles.