Sargazo: el alga invasora que impacta las costas dominicanas mientras fomenta la innovación biotecnológica 

Lorian Cuevas | 20 junio 2025

Esta macroalga que afecta el turismo y la economía local tiene el potencial de convertirse en una valiosa materia prima para la creación de productos sostenibles e innovadores 

En el Caribe, en la zona central de las Antillas Mayores, se encuentra la República Dominicana, una media isla reconocida a nivel mundial por la riqueza de sus recursos naturales, que incluyen extensas playas, arrecifes de coral, manglares y una amplia diversidad de ecosistemas marinos y costeros. Estos espacios desempeñan un papel fundamental en el equilibrio ambiental de la región.

Sin embargo, entre los meses de mayo y octubre, una amenaza silenciosa llega a las costas dominicanas: las llamadas “mareas doradas de sargazo”. Se trata de una macroalga marina originaria del Atlántico tropical cuya proliferación ha aumentado de manera significativa en los últimos años. Su presencia masiva no solo transforma el paisaje costero, sino que también representa una creciente amenaza para la biodiversidad marina, al alterar las condiciones naturales de hábitats esenciales como los arrecifes de coral, las praderas marinas y otros ecosistemas costeros.

El ambientalista Enrique de León afirmó que la proliferación del sargazo en el Caribe se ha visto intensificada por los efectos del cambio climático y el exceso de nutrientes presentes en los océanos. Explicó que esta macroalga encuentra condiciones favorables para su crecimiento debido al aumento de la temperatura de las aguas, la acción de los vientos y los altos niveles de contaminación marina. Señaló que los residuos arrastrados por los ríos hacia el mar, cargados de nutrientes y otras sustancias contaminantes, contribuyen a crear un entorno propicio para la expansión del sargazo, agravando así el impacto de este fenómeno en las costas de la región.

De León, destacó que esta alga no representa un peligro en alta mar; por el contrario, forma parte del equilibrio ecológico, ya que sirve de alimento a diversas especies marinas mientras favorece la conectividad biológica, mientras que las corrientes marinas permiten que el sargazo transporte organismos de una región a otra, actuando como un vehículo natural dentro del ecosistema oceánico. 

Sin embargo, el verdadero problema comienza cuando el sargazo alcanza las costas e invade las playas. “Al acumularse en la orilla, bloquea la entrada de luz y oxígeno, afectando gravemente a las especies que habitan esas zonas. Además, al descomponerse, genera malos olores y emite gases tóxicos que pueden afectar la salud humana y contaminar el ambiente” indicó. 

A pesar de su impacto negativo, el ambientalista indicó que el sargazo también puede representar una oportunidad, debido a sus múltiples aplicaciones industriales. “El sargazo no es solamente un problema; también puede convertirse en biocombustible, carbón orgánico o materia prima para la industria cosmética y alimentaria. Lo importante es que los países receptores tengan la infraestructura y la capacidad tecnológica para procesarlo de forma eficiente”, concluyó.

Por su parte, el viceministro de Recursos Costeros y Marinos, José Ramón Reyes, explicó, al igual que el ambientalista Enrique de León, que el principal problema del sargazo surge cuando este llega a las costas y se descompone, generando la denominada “marea marrón”. Este fenómeno reduce los niveles de oxígeno en el agua, provoca la muerte de especies marinas y deteriora los ecosistemas costeros. Además, produce malos olores y libera sustancias contaminantes que afectan el fondo marino y la calidad ambiental de las zonas impactadas.

Reyes señaló que la magnitud del fenómeno ha superado la capacidad de gestión de los países del Caribe, lo que ha impulsado la necesidad de establecer alianzas internacionales. En ese sentido, indicó que se mantiene la cooperación con países como Guadalupe y otros territorios ultramarinos de la Unión Europea, con el objetivo de coordinar acciones conjuntas para enfrentar la creciente llegada de sargazo a la región.

A pesar de ello, el funcionario destacó que también se exploran alternativas de aprovechamiento del sargazo como fuente de desarrollo económico para las comunidades costeras. Actualmente, precisó, ya se elaboran productos como ladrillos, suelas de zapatos, textiles y otros artículos a partir de esta macroalga, aunque reconoció que su uso aún es limitado frente al gran volumen que arriba cada año a las costas.

En medio de estas transformaciones, la empresa dominicana SOS Biotech ha marcado un precedente en la región al convertir el sargazo en una oportunidad de desarrollo biotecnológico. La compañía, pionera en el enfoque BlueTech en la República Dominicana, utiliza esta macroalga como materia prima para la creación de productos sostenibles con impacto económico, ambiental y social.

Fundada bajo la premisa de que los océanos representan una fuente clave de innovación ecológica, SOS Biotech apuesta por transformar las invasiones de sargazo en soluciones concretas que generen valor y reduzcan el impacto de este fenómeno en las costas del país. 

De acuerdo con Elena Martínez, oceanógrafa, directora tecnológica y cofundadora de SOS Biotech, los aumentos de productividad reportados por agricultores oscilan entre un 40 % y un 70 %, junto con mejoras notables en la vida útil de los frutos. Esto es posible gracias a los compuestos bioactivos presentes en el sargazo, como polifenoles, polisacáridos y aminoácidos, que funcionan como suplementos funcionales para las plantas. 

Desde su base en el Caribe, SOS Biotech ha diseñado una cadena de valor sostenible que inicia con la recolección del sargazo en el mar, en alianza con comunidades pesqueras locales. Este modelo de trabajo ha permitido recuperar más de 15,000 toneladas de esta alga, que, al descomponerse en las playas, genera gases nocivos que afectan tanto al turismo como a la salud de las comunidades. Con esta labor, la empresa ha logrado disminuir el impacto negativo del sargazo y, al mismo tiempo, ofrecer oportunidades económicas a los habitantes de zonas costeras. 

Uno de los avances más significativos ha sido el desarrollo de productos agrícolas como Marim Symbiotic, un bioestimulante elaborado a partir del sargazo que mejora el rendimiento, la resistencia y la calidad de los cultivos, incluso en suelos degradados. 

La empresa también ha creado soluciones como Marim Blossom, que prolonga la vida y el color de las flores, y Marim Soil, enfocado en la regeneración del suelo. Estos productos, que forman parte de una línea comercial en expansión, responden a una necesidad creciente de alternativas sostenibles frente a los desafíos del cambio climático y la seguridad alimentaria. 

Más allá del sector agrícola, SOS Biotech investiga aplicaciones del sargazo en áreas como la cosmética, la hidroponía, la alimentación animal, la producción de bioplásticos y biomateriales. Martínez indicó que ya han logrado certificar productos cosmecéuticos tras estudios dermatológicos en Portugal y trabajan en el desarrollo de extractos funcionales para ser incorporados en industrias globales. Actualmente, la empresa extiende sus operaciones a países como España, Estados Unidos y Colombia, consolidando el liderazgo del Caribe en biotecnología marina. 

El origen del proyecto se remonta a 2018, en respuesta al aumento del sargazo en las costas dominicanas. A través de su conexión con la iniciativa SOS Carbon, nacida en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), incorporaron tecnologías como el sistema de manejo costero LSM (Local Sea Management) para facilitar la recolección del sargazo desde fincas artesanales. Esta innovación permitió vincular a investigadores y comunidades locales con un objetivo común: transformar una amenaza ecológica en una oportunidad de desarrollo sostenible. 

Destacó, que han trabajado directamente con pescadores de zonas afectadas, generando empleos sostenibles y nuevas oportunidades de ingresos. Además, indicó que los agricultores que han probado sus productos han notado mejoras en la resiliencia al estrés climático, un aumento en la productividad y mejoras en la composición nutricional de los cultivos. 

Indicando que, desde el punto de vista ambiental, la recolección marina del sargazo ha evitado que este se acumule en las playas y libere gases tóxicos como el sulfuro de hidrógeno. Esta estrategia no solo reduce los efectos perjudiciales para las comunidades costeras, sino que también alimenta una cadena de producción basada en prácticas responsables y de bajo impacto ecológico. 

Aunque SOS Biotech ya cuenta con licencias de recolección y certificaciones orgánicas, Martínez señaló que uno de los principales retos para el escalado de esta industria es la falta de un marco regulatorio claro. Explicó que es necesario establecer políticas públicas y normativas específicas que definan el estatus legal del sargazo como materia prima, para garantizar un crecimiento ordenado y sostenible de la bioeconomía azul en la región. 

En su visión de futuro, sostienen que el Caribe puede y debe convertirse en un referente global en soluciones innovadoras frente a las algas marinas invasoras. Desde su perspectiva, ya no basta con investigar: es momento de implementar a gran escala. El objetivo de SOS Biotech es seguir ampliando su capacidad operativa, reducir el impacto del sargazo en las costas, y continuar desarrollando productos de valor para uso local e internacional. 

“Creemos firmemente en una visión de futuro donde el Caribe no solo sea resiliente ante el cambio climático, sino también un referente mundial en biotecnología marina. Y estamos trabajando cada día para que esa visión sea una realidad”, concluyó.

Para el presidente de la Republica Luis Abinader el sargazo representa una emergencia nacional, por lo que en el marco de la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3), advirtió sobre la magnitud que ha alcanzado la proliferación del sargazo en el Caribe. Señaló que este fenómeno ha dejado de ser esporádico para convertirse en una crisis ambiental, económica y sanitaria de gran alcance.

El mandatario indicó que se estima que las costas de la República Dominicana podrían recibir entre 620 mil y 930 mil toneladas de sargazo este año, una cifra que, en condiciones extremas, podría superar el millón de toneladas. Advirtió que este volumen representa una amenaza significativa para los ecosistemas marinos, así como para la biodiversidad y la calidad de vida en las zonas costeras.

Abinader exhortó a la comunidad internacional, a través de la ONU, a reconocer el sargazo como una emergencia regional que requiere una acción colectiva y coordinada. Aunque destacó los esfuerzos nacionales, incluyendo el respaldo científico, los sistemas de monitoreo y la participación del sector privado, subrayó que ninguna nación del Caribe puede enfrentar sola esta problemática. Insistió en que la cooperación global debe basarse en la responsabilidad compartida y la solidaridad activa entre los países más afectados y los organismos internacionales. 

El mandatario también presentó las medidas que la República Dominicana ha estado desarrollando, como una Estrategia Marítima Nacional, una base de datos pública sobre los océanos, el fomento de la acuacultura y la pesca sostenible, así como guías para construir infraestructuras costeras resilientes. Además, propuso convertir al país en un centro logístico regional que facilite el intercambio de tecnología y recursos. Enfatizó que esta colaboración no debe verse como un gesto de caridad, sino como parte del derecho de los países insulares a recibir apoyo frente a los desafíos climáticos y oceánicos. 

Asimismo, Investigaciones ejecutadas por instituciones académicas de la República Dominicana buscan mitigar los impactos ambientales del sargazo y, al mismo tiempo, fomentar su aprovechamiento económico en distintas áreas. El Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) explicó que estos estudios se desarrollan en múltiples frentes, con participación de universidades y centros de investigación del país.

Entre las iniciativas destacan los estudios sobre geomorfología costera, liderados por la investigadora Gladis A. Rosado Jiménez de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). También se incluyen proyectos orientados al uso del sargazo como fertilizante y alimento para animales, desarrollados por el investigador Smerlin Paulino Frías de la Universidad Nacional Evangélica (UNEV), que buscan alternativas sostenibles para su aprovechamiento.

En el ámbito industrial y energético, se reportan avances en la producción de carbón activado por el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC), la generación de biometano por la Universidad Federico Henríquez y Carvajal (UFHEC), y la elaboración de bioplásticos por la Universidad Católica Tecnológica del Cibao (UCATECI). Asimismo, la Universidad APEC (UNAPEC) trabaja en el desarrollo de mejoras para la producción de biogás, con potencial aplicación en zonas turísticas como Punta Cana.

De igual forma, se han desarrollado sistemas de monitoreo y predicción del sargazo mediante sensores, imágenes satelitales y análisis de datos. Estos sistemas han sido impulsados por equipos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), liderados por Juan Ramón Chalas, y del INTEC, bajo la coordinación de Carlos Sanlley, con el objetivo de anticipar los arribazones y mejorar la gestión del fenómeno.

Otras líneas de investigación exploran aplicaciones alternativas, como el uso de dispositivos flotantes para la atracción de peces, propuesto por la UASD, así como el empleo de campos magnéticos para la extracción de nutrientes del sargazo, desarrollado por la Universidad ISA (UNISA), en Santiago.

En conjunto, estas iniciativas reflejan un avance hacia soluciones más estructuradas y científicas frente al fenómeno. Según explicó el ministro del MESCyT, el país ha destinado más de 85 millones de pesos a estas investigaciones, con el objetivo de fortalecer la capacidad científica nacional y ampliar las respuestas sostenibles ante el sargazo, destacando además el rol clave de las universidades en estos procesos.

Lejos de ser únicamente una amenaza para las costas del Caribe, el sargazo comienza a perfilarse como una oportunidad concreta para la innovación y el desarrollo sostenible. Aunque sus masivas arribazones representan un reto ambiental y económico de gran magnitud afectando al turismo, la pesca y la salud de las comunidades costeras, también están impulsando soluciones creativas que combinan ciencia, tecnología y compromiso social. 

Empresas como SOS Biotech están demostrando que es posible transformar esta alga invasora en una materia prima valiosa, capaz de generar productos agrícolas, cosméticos y bioplásticos, al tiempo que se promueve una economía azul más resiliente. Con el apoyo adecuado, el sargazo podría dejar de ser un símbolo de crisis ecológica para convertirse en una palanca de cambio que posicione al Caribe como líder mundial en biotecnología marina. 

El desafío ahora no solo es contener su impacto, sino aprovechar su potencial con visión a largo plazo, políticas claras e inversión en ciencia e innovación. Porque donde muchos ven un problema, otros ya están construyendo soluciones.