República Dominicana, Estados Unidos y Europa

ElAvance | 13 julio 2026

Las veces que me ha tocado representar al país en reuniones oficiales, sea en WashingtonNueva York, Nueva Delhi, Panamá, Paris, Colombia, entre otros, un mensaje se queda en mi memoria. República Dominicana es un país admirado en el mundo. Esa realidad muchas veces contrasta con la diatriba que vemos en nuestros medios de comunicación, en nuestros discursos políticos y con mayor énfasis en las redes sociales.

Este fenómeno de la admiración internacional frente a la controversia interna es, hasta cierto punto, justo, puesto que, aun reconociendo el hecho de que nuestro país ha sostenido, durante 50 años, un ritmo de crecimiento económico por encima del 4%, y que gozamos de una singular estabilidad política combinada con la seguridad jurídica que permitió que solamente en el año 2025 recibiéramos más de 5,000 millones de dólares en inversión extranjera directa, no es menos cierto que todavía nuestra sociedad requiere de brincos en muchos indicadores de bienestar humano.

La admiración internacional no puede ser una excusa para no continuar transformándonos. Estos casi 6 años de Luis han conseguido mejorar nuestra institucionalidad, diversificar las fuentes de crecimiento económico, como podemos ver con los ejemplos del nuevo polo turístico en Pedernales, el auge de nuestra industria logística, la diversificación y crecimiento de nuestras exportaciones.

Me quiero detener en el tema de las exportaciones, porque es extraordinario comprobar que hace apenas 7 u 8 años la matriz exportadora de nuestras zonas francas era, en más de un 50%, insumos textiles que, aunque productivos y convenientes durante muchos años, hoy han cedido terreno: la realidad es que el 35% de nuestras exportaciones de zonas francas son insumos médicos, y el 14%, insumos electrónicos, lo cual ejemplifica que nuestra matriz exportadora es hoy diversa, sofisticada y moderna.

Luis ha logrado hacer de la economía dominicana menos dependiente de las bendiciones del turismo y de los héroes y heroínas que nos mandan las remesas del exterior. Hoy, somos un Hub Logístico de calidad mundial. Hoy, somos un país que da pasos firmes para traer a nuestro tejido productivo e industrial la fabricación de los insumos necesarios para la era de la inteligencia artificial y los grandes centros de tecnología. En esas labores viajé hace unos días al reino de España y la República Federal de Alemania.

Allí me reuní con potenciales inversionistas que pudieran estar desarrollando en nuestro país, a través del régimen de zonas francas, la producción de semiconductores para exportar. En reuniones con la Secretaria de Estado de Comercio, Amparo López Senovilla y con el Secretario de Estado de Industria, Jordi García Brustenga, fue impresionante ver como ambos coincidían por separado, en que ven a República Dominicana como un puente natural para la inversión española en toda América Latina.

Fueron muy enfáticos al explicarnos que más del 20% de toda la inversión extranjera que entra al país se produce del emprendedurismo español. Para nosotros, y lo comentaba con el vicecanciller Hugo Rivera que me acompañaba, es reconfortante poder anunciar al país que nuestra economía tiene en el comercio exterior la escalera ideal para llevar a Gualey, Guachupita, Cienfuegos, las ventajas que se desprenden desde las invenciones surgidas en el valle de California o en Arizona State. Otro nexo oportuno para nuestro futuro me lo señaló un empresario Alemán al preguntarme por las relaciones de R.D. con Estados Unidos, yo le contesté que: “siempre serán excelentes porque son los Estados Unidos nuestro principal socio comercial, al que más le exportamos y donde vive un número incontable de dominicanos”.

A modo de chiste, yo le dije al señor: “la segunda ciudad más poblada de la R.D. , después de Santo Domingo, es Nueva York. Al decirle esto, él me respondió algo parecido a lo que me habían dicho en España, en el sentido de que, así como R.D. puede ser el puente entre España, América Latina y Europa, también podíamos ser el puente entre Europa y Estados Unidos.

Al ser un país que no rivaliza con las grandes potencias, que no tiene historia de radicalizaciones ideológicas, que no tiene historial de terrorismo ni de grandes bandas criminales, y al contar además con la afortunada realidad de vivir en un sistema político homologable al del coloso norteamericano y a los ideales de la Unión Europea, podemos ser a la vez un socio noble y conveniente.

Regrese al país más decidido que nunca a acompañar a Luis en este tramo final de un gobierno que terminará siendo histórico en lo económico, en los institucional y en lo social. Creo que el futuro económico del país tendrá virtud solo si abrazamos impulsar y proteger nuestra capacidad exportadora y la utilización de nuestra increíble ubicación geográfica coronada por el espíritu indómito de la dominicanidad. ¡Vamos!