Remesas: el impacto de la diáspora en la economía dominicana

Lorian Cuevas | 21 octubre 2026

Los dominicanos residentes en el exterior enviaron más de US$8,432 millones durante los primeros ocho meses de 2026. Estos recursos sostienen el consumo de miles de hogares, fortalecen el ingreso de divisas y abren oportunidades para el ahorro y la inversión.

Por Lorian Cuevas

Santo Domingo. — Detrás de cada remesa que llega a República Dominicana existe una historia de esfuerzo, sacrificio y compromiso familiar. Son recursos enviados por dominicanos que, desde distintas partes del mundo, contribuyen al sustento de sus hogares y mantienen un vínculo económico permanente con su país de origen.

Para miles de familias, estos ingresos representan una ayuda fundamental para cubrir necesidades como alimentación, vivienda, educación, salud y otros gastos cotidianos. Sin embargo, su impacto trasciende el ámbito familiar y se extiende al comercio, los servicios y otras actividades productivas.

Durante los últimos años, las remesas se han consolidado como una de las principales fuentes de divisas de la economía dominicana, con un crecimiento sostenido que refleja la importancia de la diáspora en el desarrollo nacional.

Según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), entre enero y agosto de 2026 el país recibió US$8,432.7 millones en remesas, lo que representa un incremento de 6.5 % respecto al mismo período de 2025.

La cifra confirma la relevancia de estos recursos para la economía y evidencia cómo los dominicanos residentes en el extranjero continúan desempeñando un papel determinante en el bienestar de sus familias.

Estados Unidos concentra más del 80 % de las remesas

Estados Unidos se mantiene como el principal país de origen de las remesas que recibe República Dominicana.

De acuerdo con las estadísticas del Banco Central, durante agosto de 2026 el 80.8 % de los recursos recibidos procedió de territorio estadounidense, donde reside una de las comunidades dominicanas más numerosas en el exterior.

España ocupó el segundo lugar, con una participación de 6.7 %, seguida de Italia, con 1.4 %; Haití, con 1.2 %; y Suiza, con 1.1 %.

El resto de los envíos provino de países como Francia, Canadá y Alemania, entre otros destinos donde también existe presencia de migrantes dominicanos.

Esta distribución evidencia la estrecha relación económica que mantiene República Dominicana con Estados Unidos y la importancia de las condiciones laborales y económicas de los dominicanos que residen en ese país.

La concentración también se refleja en el destino de los recursos dentro del territorio nacional.

Durante agosto de 2026, el Distrito Nacional recibió el 50.7 % de las remesas registradas, seguido por Santiago, con 9.5 %, y la provincia Santo Domingo, con 6.8 %.

En conjunto, estas tres demarcaciones concentraron aproximadamente el 67 % de los recursos recibidos durante ese mes.

Aunque los envíos llegan a comunidades de todo el país, las cifras muestran una mayor concentración en los principales centros urbanos.

Un crecimiento que se ha mantenido durante más de una década

La importancia de las remesas en la economía dominicana se refleja en su evolución durante los últimos años.

Entre 2010 y 2025, los ingresos por este concepto pasaron de US3,682.9millonesaUS11,866.3 millones, según las estadísticas del Banco Central.

Esto representa un incremento acumulado de US$8,183.4 millones, equivalente a un crecimiento de aproximadamente 222 % durante ese período.

Solo en 2025, las remesas aumentaron 10.3 % respecto al año anterior, consolidando una tendencia de expansión que también se mantuvo durante los primeros meses de 2026.

Entre enero y agosto de este año, los ingresos alcanzaron US8,432.7millones,unosUS511.7 millones adicionales en comparación con igual período de 2025.

El comportamiento de estos flujos confirma que los recursos enviados por los dominicanos residentes en el exterior se han convertido en un componente cada vez más importante del ingreso de divisas del país.

Sin embargo, su verdadero impacto se observa en los hogares que dependen de ellos para cubrir parte de sus necesidades.

El dinero que sostiene miles de hogares

Las remesas familiares constituyen una fuente de ingresos para numerosas familias dominicanas, especialmente aquellas que reciben apoyo económico periódico de parientes residentes en el extranjero.

Una parte importante de estos recursos se destina al consumo de bienes y servicios esenciales, como alimentos, medicamentos, educación, transporte, alquileres y mantenimiento de viviendas.

Ese dinero también circula dentro de la economía local.

Cuando una familia utiliza una remesa para comprar alimentos, pagar servicios o adquirir productos en un comercio, contribuye a generar actividad económica que beneficia a otros sectores.

De esta manera, el impacto de los envíos no se limita a quienes reciben directamente el dinero, sino que también alcanza a pequeños negocios, establecimientos comerciales y proveedores de servicios.

Las remesas pueden contribuir, además, a mejorar las condiciones de vida de los hogares receptores, al facilitar el acceso a determinados bienes y servicios que de otra manera resultarían más difíciles de financiar.

No obstante, su importancia también plantea interrogantes sobre la dependencia económica que pueden desarrollar algunas familias respecto a estos ingresos.

Por esa razón, especialistas y organismos internacionales han promovido iniciativas para que una mayor proporción de los recursos enviados desde el exterior pueda destinarse al ahorro, la educación financiera, el emprendimiento y la inversión.

El objetivo es que las remesas no solo permitan resolver necesidades inmediatas, sino que también contribuyan a construir patrimonio y generar nuevas oportunidades económicas.

América Latina y el Caribe reciben cada vez más remesas

El crecimiento de las remesas no es exclusivo de República Dominicana.

América Latina y el Caribe se ha consolidado como una de las regiones donde estos flujos han experimentado mayor expansión durante la última década.

Según un informe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), entre 2016 y 2025 las remesas recibidas por la región aumentaron de US72,600millonesaUS168,600 millones.

Durante ese período, su participación en las remesas mundiales pasó del 19 % al 23 %.

El crecimiento de los recursos enviados fue considerablemente superior al aumento de la población migrante.

De acuerdo con el organismo, el número de emigrantes latinoamericanos aumentó un 41 %, hasta alcanzar aproximadamente 44 millones de personas, mientras que las remesas crecieron un 132 %.

Estas cifras muestran que el vínculo económico entre los migrantes y sus países de origen se ha fortalecido significativamente.

Pedro de Vasconcellos, responsable de la Facilidad de Financiación para Remesas del FIDA, ha destacado que estos envíos representan flujos financieros de gran magnitud, pero también expresan el compromiso y la solidaridad que mantienen los migrantes con sus familias.

Detrás de las estadísticas existen millones de personas que destinan parte de sus ingresos al bienestar de familiares que permanecen en sus países de origen.

En República Dominicana, esa relación adquiere especial relevancia por el tamaño de su comunidad en el exterior y por la participación de las remesas en el ingreso de divisas.

Su aporte a la estabilidad económica

Además de su impacto sobre el consumo de los hogares, las remesas desempeñan un papel importante en el sector externo de la economía dominicana.

Los recursos enviados desde el extranjero representan una entrada constante de divisas, principalmente dólares estadounidenses, que contribuye a la disponibilidad de moneda extranjera en el mercado nacional.

Estos flujos, junto con los ingresos procedentes del turismo, las exportaciones y la inversión extranjera, forman parte de los factores que influyen en las condiciones cambiarias del país.

Al 31 de agosto de 2026, el peso dominicano registraba una apreciación de 7.6 % frente al dólar estadounidense en comparación con diciembre de 2025, según las cifras citadas del Banco Central.

Aunque las remesas contribuyen a la oferta de divisas, la evolución del tipo de cambio responde a múltiples factores económicos y financieros, por lo que no puede atribuirse exclusivamente a estos envíos.

Los mayores ingresos externos también favorecen las condiciones generales del sector externo.

Al cierre de agosto de 2026, las reservas internacionales del Banco Central se situaron en US$15,434.2 millones, equivalentes al 10.6 % del producto interno bruto (PIB).

Ese nivel representaba una cobertura aproximada de 5.6 meses de importaciones, indicador que refleja la capacidad del país para enfrentar determinadas necesidades de pagos externos.

Las remesas, por tanto, forman parte de un conjunto de fuentes de divisas que contribuyen a la estabilidad macroeconómica dominicana.

Las remesas también llegan a las actividades productivas

Aunque tradicionalmente se asocian con el consumo familiar, las remesas también pueden relacionarse con actividades económicas y productivas.

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) analizó este fenómeno en el estudio Fomento de la inversión de las remesas familiares en cadenas de valor: estudios de casos de El Salvador, Guatemala y la República Dominicana.

En el caso dominicano, la investigación examinó la relación entre los recursos recibidos desde el exterior y distintos participantes de la cadena de valor de los productos lácteos.

Los entrevistados reportaron una recepción promedio de US$156 mensuales en remesas, ligeramente inferior a los US$183 utilizados como referencia del Banco Central en el estudio.

Sin embargo, los montos variaban según la actividad económica desempeñada por los receptores.

Los proveedores de insumos agropecuarios registraron un promedio de US225mensuales,mientrasquelosprocesadoresmanufacturerosrecibieronaproximadamenteUS212.

En contraste, los trabajadores independientes reportaron un promedio de US50mensualesylosintermediariosdeproductosterminados,alrededordeUS100.

Estas diferencias muestran que los recursos enviados por los migrantes también llegan a personas vinculadas con distintas etapas de las cadenas productivas.

No obstante, recibir remesas mientras se participa en una actividad económica no significa necesariamente que esos recursos se destinen a financiarla.

El estudio permite identificar oportunidades para promover mecanismos que faciliten la transformación de parte de esos ingresos en ahorro, inversión y fortalecimiento de pequeños negocios.

Para República Dominicana, este enfoque representa una oportunidad de ampliar el impacto económico de los recursos que envía su diáspora.

Remesas podrían superar los US$12,600 millones en 2026

Las perspectivas del Banco Central para el sector externo contemplan que las remesas mantengan una evolución positiva durante el resto de 2026.

De acuerdo con las proyecciones divulgadas por la institución, los ingresos por este concepto podrían situarse alrededor de US$12,600 millones al cierre del año.

De cumplirse esa estimación, el país establecería un nuevo máximo anual y superaría los US$11,866.3 millones registrados en 2025.

La proyección refleja la importancia que continúan teniendo los ingresos enviados desde el exterior para el consumo familiar y la economía nacional.

Sin embargo, también pone de relieve la necesidad de fortalecer las herramientas que permitan aprovechar mejor estos recursos.

Entre las oportunidades identificadas figuran el acceso a servicios financieros, el ahorro programado, la inversión en viviendas, el emprendimiento y la educación financiera de los hogares receptores.

El costo de enviar dinero sigue siendo un desafío

A pesar del crecimiento de las remesas, uno de los principales desafíos continúa siendo el costo de las transferencias internacionales.

Durante 2025, el costo promedio mundial de enviar una remesa se situó alrededor del 6 % del monto transferido, de acuerdo con estimaciones internacionales.

Esto significa que una parte del dinero destinado por los migrantes a sus familiares se utiliza para cubrir comisiones y otros cargos asociados con el envío.

A estos costos pueden sumarse diferencias en los tipos de cambio aplicados por las entidades intermediarias.

Las comisiones elevadas reducen la cantidad de recursos que finalmente reciben los hogares.

Por esa razón, organismos internacionales promueven la reducción de los costos de las remesas, con una meta de referencia del 3 % establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

El desarrollo de plataformas digitales, sistemas de pagos transfronterizos y nuevas tecnologías financieras ofrece alternativas para hacer las transferencias más rápidas, seguras y económicas.

Sin embargo, la expansión de estos servicios también requiere garantizar la protección de los usuarios, la transparencia de las tarifas y la seguridad de las operaciones.

Para los dominicanos residentes en el exterior, reducir los costos de envío permitiría que una mayor proporción de sus ingresos llegue directamente a las familias que buscan apoyar.

El desafío: convertir las remesas en oportunidades de desarrollo

Las remesas se han convertido en uno de los vínculos económicos más importantes entre República Dominicana y su diáspora.

Su crecimiento durante los últimos años refleja el compromiso de millones de dominicanos que, aun viviendo fuera del país, continúan contribuyendo al bienestar de sus familiares y al movimiento de la economía nacional.

Los recursos enviados desde el exterior ayudan a financiar necesidades esenciales, fortalecen el consumo y representan una entrada significativa de divisas.

Pero su potencial va más allá.

El desafío para los próximos años será crear condiciones que permitan que una mayor parte de estos ingresos pueda transformarse en ahorro, inversión, educación y oportunidades productivas.

Para lograrlo, será necesario ampliar el acceso a servicios financieros, reducir los costos de las transferencias y promover herramientas que permitan a los hogares administrar mejor los recursos que reciben.

También será importante impulsar mecanismos que faciliten la participación de los dominicanos en el exterior en proyectos de inversión y emprendimiento dentro del país.

Porque las remesas no representan únicamente dinero que llega desde el extranjero. Detrás de cada envío existe el esfuerzo de un dominicano que trabaja lejos de su tierra y que, a través de su apoyo económico, continúa formando parte del desarrollo de República Dominicana.

El reto será lograr que ese esfuerzo no solo contribuya a sostener el presente de miles de familias, sino también a construir un futuro con mayores oportunidades para las próximas generaciones.